Nada en el “amauta” es real. Todo es un montaje. Es una concatenación de actos teatrales bien pensados por cuadros comunistas políticos formados, seguramente en Cuba como Cerrón, el dueño de su candidatura, y ayudado por propiamente cubanos, venezolanos y/o bolivianos. Castillo es una puesta en escena, la punta de lanza de la “brisita bolivariana” en Perú. Todo esto en combo con sus nexos con Movadef.

No es nuevo para Castillo cumplir órdenes en plan de actor de reparto disfrazado de principal. En la huelga de 2017 tuvieron un buen laboratorio -aprovechando la ingenuidad de Kuczynski y sus burócratas elitistas como Marilú Martens- forzando más allá de los intereses gremiales la huelga del magisterio de aquel entonces. Allí las imágenes dan cuenta cómo le transmitieron la orden de tirarse al piso para fingir una agresión de la policía. Libreto que cumplió a la perfección.

Se presenta hoy como un humilde profesor campesino, pero en realidad es un empresario constructor que no pisa un aula desde hace 7 años. Dice que gobernará con coraje y valentía pero se corre de los debates con Keiko Fujimori. Dice que tiene equipo técnico, sin embargo corre a los brazos de Verónika Mendoza, lideresa de una izquierda elitista que difundía y celebraba cómo Hildebrandt escribía que Castillo era: “la izquierda aldeana que la derecha necesita”. Una humillación que acepta para tener algo de gente a quien recurrir en el plano técnico. En otras palabras la candidatura del falso profesor está tan precaria que va a recurrir a Víctor Zamora, Farid Matuk y otros representantes dela izquierda elitista limeña, corresponsales del genocidio que impulsó Vizcarra en el marco dela pandemia.

Castillo dice que es patriota y un líder, pero su admiración a Evoy a los regímenes autoritarios de Venezuela y Cuba lo hacen ser pieza instrumental del Sub Imperialismo del “Grupo de Puebla”. Su gobierno no se desarrollaría en función de los intereses del pueblo peruano sino de este esquema internacional, por demás carente de toda propuesta económica viable, sino más bien de usos empobrecedores como se está viendo también en Argentina.

Castillo dice que va a luchar contra la corrupción, sin embargo dice que Cerrón “ha sido condenado no por corrupción sino condenado por La Corrupción”, en clara defensa de su corrupto jefe. No tiene remilgos en tener de aliados a sendos corruptos delas regiones como Goyo Santos, que empobreció Cajamarca. Por último le firma un compromiso a Verónika Mendoza de que fortalecerá el “sistema anticorrupción”. Ese mismo que no ha tocado a Odebrecht ni al “Club de la Construcción”. Es decir abogaría por defender la inmensa influencia poco saludable que ejercen ciertas asociaciones civiles sobre el sistema de justicia.

Peruano, debes ser consciente de que si gana “Perú Libre” Castillo no gobernará, será Cerrón y su esquema de apoyo internacional bolivariano más gente ex Sendero Luminoso. Los únicos distintos que se beneficiarían serían la izquierda oenegera que ya negoció sus prebendas en el sistema de justicia y sus consultorías. Castillo en esto último ni siquiera representa el cambio. Ciérrale el paso a este escenario de espanto con tu voto en contra