Aunque debería, Martín Vizcarra declaró que no renunciará a la presidencia por los audios propalados en el Congreso que demuestran un turbio ‘modus operandi’, siendo su norte la mentira y la traición. Los delitos que implican los audios son varios y nos introducen brutalmente a la vacancia presidencial. A ello se añade algo muy importante: Vizcarra –que heredó el cargo y no fue votado– ha perdido legitimidad.

Asimismo, por su trayectoria sinuosa, no garantiza que las próximas elecciones sean limpias, imparciales, sin cochinadas. Más aún si tiene a su escudero en la OEA. Lo escuchado es suficiente para vacarlo. Faltan 11 meses para el 28 de julio próximo, no es poco tiempo. Durante su gobierno Vizcarra no ha hecho nada de nada. Ni colegios, ni hospitales, ha desmantelado las instituciones tutelares como la Fiscalía y metido mano en el Poder Judicial.

La pandemia del COVID-19 nos trajo más muertes que en los países vecinos. La reacción del régimen ha sido inmoral e irresponsable. Rechazó el trabajo conjunto con el sector privado. La escasez de oxígeno para los enfermos de coronavirus ha llevando a la tumba a miles de ciudadanos. Las regiones tuvieron que hacer colectas para comprar con la suya. Los médicos aún protestan por la falta de equipos sanitarios y son 125 galenos muertos heroicamente. Solo el Perú no ha usado pruebas moleculares; las únicas que detectan el virus.

Nos encerró inútilmente y la economía se cae, aunque digan que hay recuperación Obviamente, si metes plata de bonos y hay una apertura veremos una mejora. Pero Vizcarra siempre quiere el triunfalismo, cosa que logra con los medios amigos.

El caso ‘Swing’ no es moco de pavo, como se pretende presentar. Es la punta de un iceberg que llega hasta Chinchero, Odebrecht y aledaños. La retahíla de casos de corrupción en el período Vizcarra es grande. Otra cosa es que se tape. Sus familiares sacan plata del Estado, los amigos de su hermano y los del tenis también. Pero nada pasa.

La estrategia de Vizcarra es negar todo, igual que Susana Villarán y sus secuaces, y Nadine Heredia. También desprestigiar a quienes denuncian la putrefacción existente. El mandatario vapulea al congresista Edgar Alarcón en su discurso llorón y los medios lo vuelven a lapidar. La fiscal Rocío Sánchez (audios Cuellos Blancos publicados durante meses) ayudó a Julio Guzmán (investigado por recibir US$400,000 de Odebrecht) “antes de que le caiga un show mediático”. No era proba. Qué más habrá.

Vizcarra demostró no ser confiable. Los militares, sabe dios bajo qué acuerdos, se auparon al golpe de Estado que cerró el Congreso anterior. Imposible disolver este. Se debe respetar la decisión del Parlamento. Sabemos que a los congresistas les están ofreciendo prebendas, también hay chantajes.

Cada día aparecerá más corrupción. Un gobernante agujereado no debe permanecer en el poder. Perjudicará al Perú enormemente. La moral de la República no se negocia.