Con el crecimiento de las áreas urbanas tanto en las ciudades y el campo se ha desplazado la agricultura a zonas con suelos pobres en algunos casos y que no cuentan con agua de calidad para su riego. Y en este proceso, los suelos se han salinizado. Por ello, los expertos del Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentaria (IRTA) afirman que el 20% del área de cultivo en el planeta está salinizada y los gobiernos deben iniciar acciones para mitigar la pérdida de suelos o su degradación.

En el caso de la agricultura peruana se ha expandido en la zona de la costa, donde existen aproximadamente 300,000 hectáreas que tienen problemas de salinidad, debido a varios factores, entre ellos el riego con aguas de elevado contenido de sales o fertilización inadecuada.

Los expertos afirman que cuando el nivel del mar crece en el planeta, las zonas costeras reciben cada vez más agua salada que penetra en los suelos y subsuelos. Sin embargo, por el cambio climático la lluvia ya no es suficiente para disipar las sales, junto a ello las olas de calor y las sequías hacen que se utilice más el agua dulce contenida en las capas freáticas, ya sea para irrigar los campos o para beber, lo cual saliniza más el suelo.

Todo este ciclo llevará con el tiempo a que se produzcan pérdidas en la productividad del agro y eso es una amenaza para la economía de los agricultores y un impacto para los consumidores. En esta carrera muchos productos podrían dejar de sembrarse ya que se elegirían aquellos que son más rentables al momento de su venta.

De allí que los expertos plantean que es necesario que se evalúen los productos de un mercado. Por ello, la experta del IRTA propone que debe realizarse un análisis del ciclo de vida para comparar los impactos de dos productos competidores en el mercado y observar cuál impacta menos, lo que se denomina “ecodiseño”.

También se propone la gestión de los suelos dedicados al agro, que serían “un reservorio de carbono importante y tener un efecto en cadena en el medio ambiente al mejorar la retención de nutrientes para las plantas, reducir su necesidad de agua, de pesticidas y de fertilizantes”.

Estas investigaciones buscar mantener la biodiversidad de los suelos para que no se salinicen. Por ello, pensando en las mujeres y hombres que trabajan la tierra y que dependen de ella, por sus diversas actividades, es necesario que se tomen medidas urgentes para frenar los daños ambientales, producto de la salinización de los suelos.