En medio de una atroz nebulosa y gobernados por el bardillo que vive en un Parnaso tercermundista rodeado de trovadores de su calibre, volvemos a la crisis esperpéntica. Crisis que amenaza con más dolor y muerte a una ciudadanía criminalmente expuesta a la covid por el presidente que, enamorando al fujimorismo y el Apra, capturó el poder; y luego Sagasti siguiera esa gestión tras apoderarse por arte de magia del Ejecutivo. El mismo drama callejero de enfermos haciendo colas interminables, para siquiera ser escuchados por un médico a quien narrarle el padecimiento que llevan dentro fruto del tantas veces mortífero virus. O de enfermos internados en camillas parqueadas en corredores de algunos vetustos nosocomios estatales, esperando ser atendidos por un especialista.

O de infectados que pasan a la condición de grave, precisamente porque nuestro infame sistema sanitario fue incapaz de tratarlos a tiempo, y hoy ingresan a lo que se llama tratamiento shock demandando camas UCI que no existen. Al comienzo de la pandemia el Perú entero exhibía 1,175 camas UCI. Hoy, después de casi un año apenas se cuenta con 1,600 de estas unidades. ¿Por qué el gobierno no compró cinco o seis mil camas UCI, en vez de malversar miles de millones de soles en inservible publicidad y/o en infames, superfluas, redundantes asesorías? Millones gastados para amamantar a una mafia de corrompidos medios de comunicación, y a una recua de caviares decididos a copiar y calcar informes de “asesorías” sobre lo mismo. Igual sucede con el oxígeno, reflejado en decenas de miles de familiares de contagiados de covid que no pudieron tratarse oportunamente -porque los hospitales públicos están saturados- pasando peligrosamente a la fase grave. Hoy esos familiares hacen largas colas en las calles intentando comprar el balón de oxígeno que no hay, y comprueban gradualmente cómo agonizan sus padres, madres o abuelos. Francisco Sagasti carga con graves responsabilidades en su espalda, pues estadísticamente está probado que la actual ola de contagios arrancó el 15/11 con las marchas que lo llevaron a palacio.

Ojo que esta no es la primera, sino la segunda vez que ocurre lo mismo, por culpa de infames gobernantes –Vizcarra y Sagasti- que deberían ser procesados y condenados por lesa humanidad. A propósito, en medio de semejante desastre confirmamos que Vizcarra nuevamente mintió. ¡Jamás compró la vacuna, dejándonos abandonados a la buena de Dios! Incluso en agosto último su ministra de Economía Alva remesó S/ 250 millones a la ONG Covax “para adquirir 10’000,000 dosis de vacunas, que llegarán a mediados de diciembre”, prometería entonces Vizcarrita. ¡Pero jamás hemos recibido una sola dosis! Entre tanto, la desastrosa ex jefa del MEF ahora trabaja….para Covax. ¿Qué le parece? Hay más. Sagasti salió el miércoles en televisión dando instrucciones sobre lo que desde ahora deben cumplir los peruanos “para evitar nuevos contagios”. Lo haría mediante un soporífero soliloquio, bañado de una prosa trufada de buenismo, huachaferías y redundancias, exhibiéndonos asimismo cuadritos muy tontos ideados por alguna ONG mafiosa. ¿Resultado? Perú es uno de los países más desamparados e indignados del planeta.