Persona


Persona

En el teatro griego los actores que representaban las obras teatrales se cubrían la cara con una máscara. De esa forma se despojaban de su propia identidad para asumir la de quienes representaban. Con el tiempo la máscara pasó significar el concepto de persona reflejado en todas las culturas del mundo, con las formas y matices desarrolladas en el curso de su muy particular evolución. En el mundo occidental el significado de persona está asociado a las representaciones dramáticas, así como a las obras de ficción literaria, donde el ser humano aparece como el centro y fin de todas las cosas terrenales. El Occidente en mi opinión tiene un alto contenido histriónico con el objetivo fundamental de mover las conciencias.

Esa visión, por cierto, no necesariamente contradice las posiciones religiosas adoptadas en función de una fe que trasciende la vida material. Incluso las religiones y en especial la católica, utilizan el drama y el arte como una forma de evangelizar para divulgar la fe mediante ejemplos simples y puntuales, fácilmente asimilables por el público asistente. Un ejemplo histórico de esa modalidad evangelizadora han sido los autos sacramentales representados al pie de las catedrales. El autor de estas líneas ha asistido a varias de ellos y pudo constatar la fuerza de sus imágenes que conmovían las creencias, así algunos las califiquen de ingenuas, del público asistente.

Hecha esta corta introducción me refiero a una película que vi este fin de semana sobre la trágica vida de una actriz cinematográfica de los años 40 y 50 del pasado siglo XX, gran estrella del género “film noir”, muy en boga en Hollywood de esa época. Al decir trágico quizás exagero, porque tuvo una trayectoria de importante éxito profesional, con un premio Óscar de por medio, pero cuya vida personal devino en absoluto desastre. La actriz que personificó su vida, también estrella de Hollywood, reprodujo con dramática autenticidad sus éxitos y fracasos, pero en especial su incapacidad de amar a quienes la rodearon, fueren hijos o maridos, para terminar en brazos de un último y juvenil amante, quien, junto con su familia en un modesto barrio obrero inglés, le brindó la compañía que ella nunca obtuvo antes. El trabajo de los actores reflejó a cabalidad ese concepto de persona, que representa la esencia del ser humano, para revivir en el recuerdo de un hecho pasado, que fue pero que aún sobrevive.