Un panorama de desencanto y para muchos de miedo se respira en el país, la proximidad a la segunda vuelta de las Elecciones del Bicentenario, no son ni por asomo la fiesta electoral que ha significado siempre elegir directamente a quién nos representará en el Ejecutivo. Claro está son elecciones sui generis a causa de la covid-19, no obstante la alternancia del cargo y el garantizar la continuidad de gobiernos democráticos en las últimas décadas, siempre motivó interés sobre todo en los días previos al acto de sufragio, lo que no está pasando, al contrario se percibe una clara resistencia a tener que elegir entre los dos candidatos que han pasado al balotaje, Pedro Castillo y Keiko Fujimori, ambos con fuerte rechazo (antivoto), lo que motiva ir a las ánforas a votar con molestia por la persona que impida que su oponente gane las elecciones.
Hay también un hartazgo del poblador de a pie por la extrema polarización a la que se ha llegado, pocos guardan la esperanza de que en el futuro inmediato haya “paz social” quien quiera que gane, ya que el nivel de animadversión hacia ambos y sus propuestas de gobierno devenidas en “populistas”, que no hay economía sana ni las espaldas financieras que la resistan, conllevará a ver a los ciudadanos reclamando el cumplimiento de las ofertas por calles y carreteras, sino es para exigir el respeto de los valores democráticos que muchos también estiman están en serio riesgo.
Muchos dicen “que en estas elecciones nos jugamos el futuro del Perú, que dejemos el pasado atrás y que seamos vigilantes de que no se ejerza abusivamente el poder político”, “que no nos podemos permitir hundirnos en el atraso como Venezuela”, etc. Sin embargo es sabido que el pasado (la historia), es inevitable para entender el presente y construir una sociedad más fuerte en valores, libre de taras, por lo cual es comprensible que haya oposición a votar por un partido que nos tuvo de continuo en crisis política desde el Legislativo, censurando a premieres y ministros (Zavala, Saavedra, Martens), a otros fustigándolos a renunciar (ex presidente Kuczynski), a forzar cuestión de confianza (Del Solar) y vacando a un presidente en ejercicio (Vizcarra) a pocos meses de celebrarse las Elecciones Generales, y paro de contar. Y en cuanto al presente, cómo votar por alguien recién llegado a un partido de extrema izquierda presidido por un personaje con sentencia penal que suele declarar lo contrario al candidato y a quien se estima responderán sus congresistas en el Parlamento, lo que representaría votar por la dupla Castillo-Cerrón.
¡Qué dilema! Queda esperar que si gana Pedro Castillo deje atrás al sindicalista y actúe como Estadista, rodeándose de especialistas en gestión pública, con hoja de vida democrática e irreprensible para gobernar como él ha dicho empezando por los de abajo y respetando la separación de poderes; y si quien ganara es Keiko Fujimori, en verdad se reivindique con el Perú y se aleje de personas tóxicas, el haber pedido perdón, aunque no haya sido resaltado denota humildad, ya quedará de ella si miente porque ha citado a DIOS para ello, la vigilancia estará sobre ella y su gestión en todo momento. ¿Suena a quimera, no?, el tiempo lo dirá.

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