En 2020, Perú cumplió 12 años desde que la Unión Europea impuso, por una alerta sanitaria, restricción a nuestra exportación de Moluscos Bivalvos No Pectínidos (MBNP) como almejas, navajas, navajuelas, palabritas, etc. Dicha decisión se mantiene vigente y, ante ésta, Chile como único competidor en la región, acaparó el mercado y se consolidó como el exportador más grande del mundo en este rubro (más de mil millones de dólares) en el que destacan los mejillones y otros moluscos.

Nuestro país sobresale por su abundante biodiversidad marina, en la que podemos remarcar a los MBNP. Estos productos se hallan a lo largo del litoral peruano, y es ahí donde encontramos otra ventaja comparativa para el sector pesquero para consumo humano. El desarrollo de esta actividad promueve la inclusión de pescadores y maricultores artesanales, tan afectados por la pandemia. Para ello SANIPES debe jugar un rol importante como agente de cambio, de supervisión y fiscalización; hacer las veces de interlocutor con las autoridades competentes internacionales y, lo más importante, promover el desarrollo y diversificación de la pesca.

No olvidemos que los Moluscos Bivalvos No Pectinidos son productos de riesgo sanitario por su capacidad filtradora, y es por ello que la cooperación interinstitucional entre el gobierno central, regional y local con las comunidades pesqueras es de gran importancia para garantizar su inocuidad y trazabilidad. Las sinergias entre entidades públicas, como el intercambio de conocimientos y asignación de recursos temporales, son claves para lograr proyectos de alta envergadura en menores plazos y con alto impacto. La cooperación conlleva una mayor presencia estatal y control en todo el litoral; lo que es necesario para la formalización de miles de pescadores artesanales. Esta actividad, asimismo, precisa de infraestructura pesquera específica como puntos de descarga, muelles, botes y artes de pesca, así como planes de tratamientos de efluentes de ciudades y asentamientos humanos, para cuidar la salud del mar que es fuente de vida y alimento.

A pesar de la prohibición, la Unión Europea permitía que exportáramos MBNP en conservas, ya que éstas aseguran su inocuidad. La actividad se constituyó en soporte de pescadores y trabajadores en tierra, los que esperaban que el Estado peruano obtuviera la reapertura total del mercado europeo. Sin embargo, sin mediar informe alguno, reclamo, ni expresión de causa, en 2017 las autoridades de entonces informaron a sus pares europeos que nuestro país no tenía interés de continuar exportando estas conservas; con lo que se paralizó la cadena productiva que era sustento y esperanza de centenares de pescadores en nuestro litoral. Entonces se produjo el cierre de empresas procesadoras y se generó un sector informal que atiende al mercado nacional sin control sanitario. Una nueva historia en la que el Perú le dispara al Perú.

Tenemos que ser claros en reconocer que el despacho de Pesca y Acuicultura de PRODUCE ha tenido una rápida reacción y decidió restituir las mesas de trabajo, para reactivar la actividad de MBNP, formalizar su comercialización en el mercado nacional, solicitar la reincorporación de MBNP en conservas a la lista de exportaciones a la Unión Europea y crear un comité de soporte científico a las decisiones de la autoridad.

Así podremos demostrar lo que tenemos por ofrecer con responsabilidad, recuperaremos la cadena productiva que ya existía, aprovecharemos responsablemente recursos que hoy se están perdiendo en nuestro mar y haremos un buen manejo de éstos en beneficio de los extractores artesanales de la primera milla.
Fije un plazo, señora Viceministra, hay tiempo para hacerlo bien.