Perú, ¿narcoestado?

Perú, ¿narcoestado?

En el programa de Willax conducido por Beto Ortiz Manuel Romero Caro y Rafael Belaunde Llosa aludieron a los últimos despropósitos del gobierno de Castillo respecto de la minería y de los hidrocarburos, cuyos funcionarios están empeñados en que tales actividades se reduzcan y eventualmente se paralicen. Eso comenzando con Las Bambas para continuar con Antamina y luego las demás operaciones tales como Cerro Verde, Toquepala, Cuajone, Constancia, Toromocho, sin perjuicio de demorar los nuevos proyectos incluyendo Quellaveco, sin mencionar Michiquillay, Tía María y Conga, estas dos postergadas indefinidamente. Mientras tanto, nuestro ministro de Economía Pedro Francke reta a las empresas mineras a ser más solidarias con el pueblo peruano y asumir una mayor carga tributaria sobre la base del actual incremento de los precios de cobre.

Esta retórica parte de la base de un incremento de la producción para que exista un mayor flujo de ingresos, en especial del cobre, que determinen un incremento de la recaudación tributaria, por el efecto combinado de la mayor producción y de las actuales cotizaciones internacionales. Perfecto pero si la producción disminuye o se paraliza, ¿de dónde saldrán los mayores ingresos para pagar un monto más grande del Impuesto a la Renta así como de las regalías mineras? El razonamiento del ministro Francke se torna contradictorio y adquiere contornos emocionales equivalentes a la picazón de sus ojos y dolor al hígado que le producen la contemplación de carros Lexus en Lima y en otras ciudades del Perú, olvidándose de que como ministro él utiliza automóviles de esa categoría.

La emulación sanamente entendida representa un factor positivo para el crecimiento de la economía, pero la envidia y los complejos de inferioridad son totalmente contraproducentes en la conducción del Estado. Claro que el señor Pedro Francke no se da por aludido al estar motivado por un espíritu de justicia social. Sin embargo, se olvida que Las Bambas es una empresa cuprífera de propiedad del Estado chino a través de una subsidiaria australiana, con una inversión en el Perú superior a los US$ 7,000 millones y que hoy no puede seguir operando por el bloqueo de carreteras nacionales alentado o consentido por el gobierno. No sorprende que el presidente Castillo ignore esta elemental información pero el ministro Francke debería alertarlo.

Solo queda una respuesta frente a semejante desaguisado. El gobierno de Castillo no quiere que el Perú desarrolle actividades productivas legítimas en la minería, hidrocarburos, manufacturas, turismo, agricultura, servicios, etc. ¿Y qué nos queda entonces para sobrevivir económicamente? Una respuesta cae de madura, el narcotráfico de cocaína. La frustrada reunión del Runasur tenía por objetivo que el Perú ingresó al submundo delictivo internacional liderado por Evo Morales, sin perjuicio de fomentar una eventual desintegración territorial del Perú. La oposición democrática peruana hizo bien en impedir semejante reunión que lesionaba nuestra soberanía nacional.

Mira más contenidos siguiéndonos en FacebookTwitter Instagram, y únete a nuestro grupo de Telegram para recibir las noticias del momento.