Perú: País seriamente corrompido

Perú: País seriamente corrompido

Por la diezmilésima cantidad de pruebas y/o indicios de corrupción que los testimonios recogidos durante estos primeros seis meses de gobierno del comunismo/senderismo representado por Pedro Castillo, cualquier presidente de la República de una nación adonde prime el Estado de Derecho habría sido vacado, investigado y se encontraría camino a recibir una contundente condena que lo anclaría de por vida a un penal. Por ello hoy más que nunca el pueblo peruano no solo está hastiado sino indignado por los escándalos de corrupción que siguen ocurriendo a su alrededor. Episodios que los ciudadanos conocen plenamente gracias a la prensa libre. Porque no existe la Fiscalía de la Nación y la Policía sólo está al servicio del poder político, incumpliendo su papel investigador. ¡Conducta similar a la que campeaba en tiempos de Toledo, Humala, Kuczynski, Vizcarra y Sagasti! En ambas coyunturas la prensa libre peruana fue la que consiguió las principales investigaciones alrededor de la corrupción en altas esferas socioeconómicas y políticas. Inclusive, en alguna oportunidad la prensa ecuatoriana aportó documentos sobre Odebrecht que permitieron poner las cosas en perspectiva.

Ocurrió precisamente mientras los fiscaletes Domingo Pérez y Vela Barba negociaban con la constructora brasileña sellar un pacto secreto escandalosamente favorable a Odebrecht. Pacto que, según sus resultados, fue una auténtica traición a la patria que jamás ha sido aclarada ni menos castigada, a pesar de que acabó exculpando a los directivos de Odebrecht, además de condonarles todo pago por reparaciones civiles al Perú. Por si fuera poco, dicho pacto secreto permitió que la corrupta constructora siga operando bajo otro nombre como contratista del Estado Peruano, al que se estima le habría robado US$8,000 millones. Independiente de semejante traición a la patria – perpetrada por Vela Barba y Pérez Gómez respaldados por el ex Fiscal de la Nación Pablo Sánchez y luego por su heredera Zoraida Ávalos- desde que arrancó el proceso Lava Jato la Fiscalía se limitó a utilizar a la prensa progre, también llamada la “gran prensa”, como medio para amegar el país de versiones antojadizas. La estrategia fiscal consistió en marear al pueblo para manipular los procesos a su cargo. Prueba de ello es que transcurridos cinco años, el Ministerio Público no ha formalizado aún acusación contra los ex mandatarios imputados ni tampoco contra funcionarios y/o particulares, cómplices en el desfalco que le infligiera Lava Jato al Estado peruano.

Ahora la Fiscalía se comporta exactamente igual con Pedro Castillo Terrones y la cola de comunistas/senderistas que le rodea. Simultáneamente la prensa libre desarrolla su misma función de informar al pueblo sobre lo que verdaderamente ocurre. ¡Nada ha cambiado, pese a la irritación del pueblo! ¡La corrupción incluso sigue extendiéndose! Transcurridos seis meses desde que Castillo tomó el poder, y sin participación alguna de la Fiscalía, la prensa libre ha conseguido reunir más pruebas contundentes sobre flagrantes hechos de corrupción por la argolla comunista/senderista que nos gobierna, que las trapacerías que se les conoce a los cinco ex mandatarios imputados por esta lacra. ¡Esto es lo que se llama ser un país corrompido!

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