Estamos cercados por una izquierda envalentonada, tras el resultado de su avance en Chile dirigido por el Foro de Sao Paulo; hoy Grupo de Puebla desde que Lula, creador del Foro, ingresara por corrupto a un penal y Bolsonaro impidiese que el apparatchik comunista siga operando impunemente desde Brasil. Y el brazo legal de esa izquierda sudaca es la Comisión –como la Corte- Interamericana de DDHH, o CIDH. Desde ahí digitan a los estados no socialistas de la región amedrentándoles con el sambenito de la violación de ddhh, armamento de los rojos para someter a quienes se le pongan al frente. Revisemos. A finales de los noventa la CIDH demonizó a la derecha peruana, acusándola de violar ddhh. Tras ello logró transformarnos de una nación camino hacia la estabilidad socioeconómica y a la prosperidad general, a este país indigente que es ahora presa de la desesperación de sus ciudadanos y presionado a rendirse ante las fauces del comunismo regional.

Recordemos que a inicios de los noventa Perú recién renació tras superar una hecatombe económica sembrada, cultivada y cosechada por la izquierda, desde que se incrustara detrás del golpe militar de Velasco. No sólo eso sino que, igualmente, derrotamos al brazo armado del socialismo peruano que lo integraban el genocida sendero luminoso y su pareja mrta. Desde entonces la CIDH logró que su aplanadora legal derecho-humanista repusiese al socialismo en el poder de nuestro país. Empezaría patrocinando a socialesconfusos como Toledo, Humala y PPK, y acabó introduciendo por la puerta falsa a operadores corrompidos como el tal Vizcarra o finalmente Sagasti. ¡Ahora este país está al borde del desastre! Y como ave carroñera que es, la CIDH vuelve a meter sus manos en el Perú imputando esta vez a su Congreso por “violar los derechos humanos aplicando la vacancia por incapacidad moral permanente a Vizcarra” y asimismo a la Policía Nacional por “las arbitrariedades durante las movilizaciones contra Merino.” Estamos advertidos. Con su arremetida los socialistas se aprestan a dar el golpe de gracia para esta vez cubanizar al Perú. Ahora el caballito de batalla es un “referéndum para cambiar la Constitución”, por otra que, al final del día, permita a los rojos instalar en nuestro país un régimen totalitario calificado algo así como la democracia social de participación plena falseada por el velasquismo.

La captura de los medios de comunicación es la ansiada estrategia del totalitario para tomar el poder. Velasco confiscó los diarios, canales y radios propiedad de accionistas intachables. ¡Ellos jamás se vendieron al poder! Montesinos introduciría la corrupción, entregándoles bolsas con dólares a algunos propietarios venales; Kuczynski y Vizcarra perfeccionarían aquel sistema cebando a El Comercio, La República, RPP mediante la transferencia de cientos de millones de dólares anuales, bajo el concepto publicidad. A semejante poderío mediático, agreguémosles 75 radioemisoras del IDL, financiado por Soros, propulsor de la socialización latinoamericana.
Apostilla. A los directores del Banco de Crédito, Interbank, Scotiabank, Confiep: ¡¿les suena el epílogo del poema de Niemöller: “Cuando finalmente vinieron a buscarme, no había nadie que pudiera protestar”?!