Vamos, presidente Vizcarra. ¡Predique usted con el ejemplo! Ya deje de dar cátedra a terceros de lo que usted no hace. ¿Qué significa esto de enrostrarle al Congreso de la República aquello que “El Tesoro Público no es un barril sin fondos”, cuando es usted el primero en despilfarrar y malversar, escandalosamente, los recursos del Estado? La lista de barbaridades suyas que le cuestan miles de millones de soles a la sociedad llenarían un libro, ingeniero Vizcarra. La mayor parte nacidas de sus tonterías; aunque hay muchos desfalcos. Como su multimillonario dispendio publicitario para mantener a su lado a esa prensa corrupta, que avala todas sus majaderías a cambio del subsidio estatal que usted le concede por cuenta de la ciudadanía. O su corrompedor sistema de consultorías, para utilizarlas como justificante de sus yerros y malas prácticas. O el nombramiento de tanto chupamedias suyo que acaba rascándose la panza en alguna ciudad primermundista, llenándose los bolsillos con doce o veinte mil dólares al mes, más comida, servicio, automóvil, etc., cómodamente alojados en costosas residencias por cortesía de un cada vez más empobrecido contribuyente. De manera que mejor no tire piedras al cielo que su techado es de vidrio, señor presidente por accidente. Por cierto la iniciativa de su ministra de Economía de aumentar la Caja Fiscal elevando el impuesto predial -sujetando las valorizaciones inmobiliarias al precio de mercado- lo que hará será elevar la morosidad y darle trabajo a un ejército de burócratas que se dedica a perseguir al pequeño contribuyente por no poder pagar sus tributos.

Si esta es la propuesta que tiene la novel ministra -a cargo del ministerio más poderoso del país; la cartera con más peso político en todo gobierno; y el sector que, al final del día, asume la principal responsabilidad ante la población- mejor entonces apaguemos la luz, presidente Vizcarra. Porque existen mecanismos mucho más eficaces y menos agresivos contra el contribuyente para solventar ese hueco negro que deja usted para la posteridad. Usted ha dispendiado –hasta ahora- US$37,000 millones, nominalmente para combatir el Covid-19. Aunque tres cuartas partes de dicho importe incumplirá su cometido y acabará en manos ajenas. ¡Nadie confía en su gestión, ingeniero Vizcarra! No por culpa de la oposición -a la cual usted le enrostra sus disparates- sino porque los peruanos lo convalidan a diario. ¡Por sus frutos los conoceréis! Acuérdese siempre, presidente Vizcarra.

Apostilla. En este gobierno ya nada llama la atención. Días atrás murieron 13 jóvenes asfixiados en las escaleras de una discoteca al no poderse abrir las puertas de salida del local. “Las cerraron los juergueros”, decretaba la grita oficialista. Así lo aseguraron Vizcarra y su ministro del Interior, responsabilizando a la juventud de “propagar la pandemia”, cuando esta culpa es de Vizcarra quien, cinco meses después de arribar el Covid-19, sigue sin estrategia para encararlo. Pues resulta que quien cerró las puertas fue la Policía. Pero según alega ese badulaque de ministro del Interior que tenemos, “La Policía me mintió”. ¡Por mucho menos debió renunciar! Pero Vizcarra lo arropó.