El país viene sufriendo 10 años de un Gobierno tipo humalista: técnicamente mediocre, ha burocratizado al Estado volviéndolo torpe y corrupto, ha paralizado la inversión minera ambientalmente responsable, ha politizado el sistema judicial… y en los 10 años transcurridos ha generado un estancamiento económico y social y el retorno de la pobreza e incertidumbre. Humala, PPK, Vizcarra y ahora Sagasti son y representan lo mismo.
Cinco años más en ese rumbo nos conduciría a un descalabro económico y social de proporciones. Ese es el gran peligro que debemos evitar.
Por ello, es importante que los sectores populares emergentes, los trabajadores y las clases medias identifiquemos a los candidatos de la continuidad, a los candidatos que no son el cambio, a los candidatos que representan los intereses de los actuales grupos mercantilistas en el poder. Todos tienen un indicador común. A pesar de todas las evidencias y pruebas y testigos y delatores, defendieron con uñas y dientes la continuidad en el poder del corrupto Vizcarra. Ellos son: Verónika Mendoza, Julio Guzmán, Daniel Salaverry y Lescano. El “Club de los lagartos”.
Todos ellos –con matices- apuestan por una justicia politizada, y por medidas que terminen por maniatar la inversión privada (no sólo del gran empresariado, sino también de la inversión emprendedora popular) y detener el desarrollo. Democracia debilitada y crecimiento de la pobreza y extrema pobreza por la sobrerregulación del mercado. Finalmente, todos ellos defienden los oscuros intereses de Odebrecht y de sus empresas consorciadas locales.
Pero no son el único peligro. También tenemos las opciones de populismo vacío e irresponsable que representan Urresti y Pedro Castillo. El salto al abismo de la demagogia, el dispendio del Tesoro Público y la imprevisibilidad suicida en cada día de un eventual gobierno de ellos.
¿Qué necesita el Perú en estas elecciones presidenciales?
El país requiere un gobierno que reinstitucionalice las entidades democráticas y restablezca el imperio de la Ley; limpiando el Estado de los grupos y lobbies que lo han polítizado gravemente, especialmente el sistema de justicia.
El Perú necesita una fuerte apuesta por la economía de mercado, que impulse la iniciativa privada, de la pequeña y gran empresa, fundamentalmente de los emprendedores populares, de los trabajadores sindicalizados y de las clases medias. Los jóvenes, los gremios y nuestras familias necesitan más trabajo y eso sólo se va a dar asegurando condiciones favorables para la inversión y la libre competencia.
Finalmente, el Perú también necesita un Estado más pequeño, pero más fuerte y profesional que combata a los monopolios y oligopolios económicos y brinde servicios públicos de calidad. Desterrar la megacorrupción en las compras estatales y los contratos mercantilistas en favor de grupos económicos como de redes de ONG es un imperativo.
El libre mercado, la competencia y una institucionalidad democrática, sacaron a 5 millones de peruanos de la pobreza. Retomemos ese rumbo.
Este domingo 11 de abril, las mayorías nacionales populares, debemos votar por las opciones de cambio, por las opciones democráticas, que nos aseguren la inversión y el libre mercado. Dejemos atrás 10 años perdidos por gobiernos mercantilistas y corruptos,
Con matices y –seguramente también con debilidades- felizmente hay más de una opción por la democracia y el mercado. Votemos por ellos y orientemos a nuestras familias y amigos a votar con responsabilidad y con amor por el Perú y su gran pueblo trabajador.
Peruanos, votemos contra la continuidad.
¡Viva el Perú!

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