Entre las herencias que deja el pésimo gobierno del quinquenio iniciado en julio de 2016, no solo está en la inacción en los diversos sectores que le competió gestionar, sino las señales que se dan por el retiro ampliamente difundido por la prensa nacional e internacional de empresas del sector hidrocarburos, que pasa por uno de sus peores momentos.

No voy a hacer juicio de valor de la actuación de estas empresas en nuestro país, que tienen varias aristas para el cuestionamiento, a los que me referiré en otros artículos; sino al manejo del gobierno que hace aparecer al Perú ante la comunidad internacional como hostil y despreocupado ante la inversión extranjera.

El primer caso ocurrió a inicios de septiembre pasado con el anuncio de la sucursal peruana de la multinacional española Naturgy, concesionaria de la distribución de gas natural (GN) en las regiones: Arequipa, Moquegua y Tacna.

El tema de fondo ha sido que la economía del negocio dependía del suministro de GN a las dos centrales termoeléctricas que constituyen el Nodo Energético del Sur, a ser abastecidas por el fallido Gasoducto Sur Peruano, al frustrarse éste, correspondía al gobierno buscar una alternativa para el concesionario, por ejemplo, dejar suspendidos o replantear los compromisos de inversión.

El segundo caso, ha sido el anuncio el pasado 16 de diciembre, de la liquidación de Pluspetrol Norte, que en consorcio con las sucursales peruanas de la estatal Korea National Oil Corporation, Daewoo International Corporation y SK Corporation Energy, ha estado operando el lote 8 en la región Loreto.

El problema ha sido que Pluspetrol Norte SA operó, hasta fines de agosto de 2015, el lote 1-AB en la región Loreto, no pudiendo aprobarse el plan de abandono, por un enfrentamiento con la supervisora ambiental Oefa. Es inconcebible que, siendo un tema de discusión desde junio de 2001, cuando Pluspetrol tomó el lote con impactos ambientales heredados de su antecesora Occidental, no se haya podido resolver la diferencia en 15 años.

La cobertura mediática internacional de estos hechos deja muy parado al país como destino de inversiones en el sector hidrocarburos, tanto en exploración-producción como en la distribución de GN por red de ductos.