Sin duda, hemos pasado un año 2020 muy complicado, al que recordaremos como “funesto” para el desarrollo de los peruanos y del mundo, pero tenemos la esperanza que el 2021 sea un año compensatorio.

Dentro de los inconvenientes ocurridos en el 2020, lamentablemente por el coronavirus fallecieron un mínimo de 40 mil peruanos y en el mundo ya superaron el millón seis cientos mil, la covid-19 les ha ganado una desigual batalla, utilizando armas desconocidas y brutales, pero a pesar de ello el mundo y el Perú continúan luchando para que nuestras vidas retornen a la normalidad este 2021.

A parte de los graves problemas de salud con las pérdidas de vida que nos ha traído la pandemia, esta ha arrastrado a la economía, perdiéndose millones de puestos de trabajo, incrementando la pobreza y además el recorte a la libertad de desplazamiento, ocasionando que la globalización que el mundo tenía en lo comercial, turístico, cultural, deportivo, entre otros, disminuyera considerablemente.

El coronavirus también obligó al cambio de vida infantil, llena de juegos incentivadores, así como la normal educación presencial de los adolescentes, jóvenes, universitarios que se vienen realizando sin el tradicional compañerismo, amistad, sin practicar el competitivo deporte, con un solitario y distante profesor, conectándose con una PC o laptop.

Nosotros los peruanos enfrentamos un largo confinamiento, paralizando gran parte del sector productivo, ocasionándonos una pérdida alta del PBI (12%), incrementándose los índices de pobreza del 20% que teníamos al 38% de la población y debido al deficiente manejo de la pandemia por el gobierno de Vizcarra, con hospitales saturados, falta de camas UCI, de oxígeno el Perú llegó a ocupar el primer puesto mundial de fallecidos por millón de habitantes (1,250 x mll de Hab).

En paralelo el Congreso, en lugar de apoyar la necesaria reactivación, solo aprueba leyes populistas, sin tener el mínimo conocimiento de economía, convirtiéndose en un grave inconveniente, que no nos permite mirar con optimismo el 2021, el que se ha iniciado con los recuerdos de los últimos disturbios presentados en el importante sector agrícola, amplio generador de puestos de trabajo y de divisas por sus elevadas exportaciones.

Estas pérdidas, entre otras, han sido compensadas en gran parte, con un nuevo sistema de vida: familiar, lleno de unión, tranquilidad y permitiéndonos trabajar alejados del complicado desplazamiento, reuniones, comités, etc., empleándose nuevos programas virtuales como el Zoom, Google meet y otros.

Con la llegada del nuevo año, nuestros deseos son de salud, prosperidad y mirar con optimismo el futuro, teniéndose como antecedente en nuestra historia que siempre hemos tenido épocas difíciles (terrorismo) y todas han sido superadas.

Esperando que las próximas elecciones, coincidentes con el Bicentenario, logremos un Gobierno de unión, con visión de superación, dejando atrás los inconvenientes presentados, retomando el camino del desarrollo social (salud, educación, orden) y el indispensable crecimiento económico que nos permita mejorar nuestra infraestructura y disminuir la pobreza e informalidad.

Finalmente, esperemos que las vacunas arriben a la brevedad y la esperanza de bienestar sea una realidad en el 2021