No es posible, amables lectores, que sigamos sometidos a la incompetencia ministerial de Pilar Mazzetti. Dicha señora podrá ser una magnífica profesional de la medicina; una extraordinaria neuróloga; una estupenda persona. Sin embargo, es un reverendo esperpento como gestora de la Sanidad Pública. Una cosa es la ciencia médica y otra -muy distinta- es la administración de un ministerio que, entre muchísimas otras dependencias, se dedica a gerenciar hospitales, de los cuales depende nada menos que la vida y la salud de millones de familias peruanas. De esta especialidad -la gerencial- Mazzetti resulta siendo absolutamente incapaz, Lo comprueban los resultados del pésimo manejo sanitario a lo largo de su desafortunado paso por el Sector Salud. Particularmente, en lo concerniente a la pandemia Covid. Pero su incompetencia no se circunscribe al ámbito administrativo. ¡También al político! Porque para ser ministro hace falta entrar en ese terreno. Y ahí Mazzetti es igualmente un desastre. Primero, se dejó manipular por un truhán apellidado Vizcarra, cayendo en su pérfida jugarreta: la mentira institucionalizada, convertida en verdad oficial haciéndola reverberar por una prensa pervertida. Tanto así que la volvió cómplice suya de las atrocidades relacionadas al desmanejo de la pandemia Covid. Por ejemplo, Mazzetti validó las estadísticas oficialistas de contagiados y fallecidos, guarismos de Vizcarra heredados y homologados por Sagasti que reflejan una mentira a todas luces delictiva.

Pero repasemos lo que reveló el domingo pasado la todavía ministra Mazzetti. Un entrevistador televisivo le preguntó por el precio de la vacuna china: ¿La respuesta de Mazzetti? “Es secreto comercial”. ¿Secreto comercial, señora Mazzetti? ¡Eso se llama corrupción! ¿Se presta usted a caer en este juego inmundo de la opacidad y la engañifa del dúo Vizcarra/Sagasti, con lo cual avalaría cualquier podredumbre que esté escondiendo el gobierno, amparado en el secretismo inoculado a las compras del Estado? ¿Le parece correcto? En todo caso, si los chinos impusieron la vileza de la “confidencialidad” -característica conocida de regímenes totalitarios, comunistas, plenos de corruptelas- es porque aprovecharon la desesperación del Perú por comprar cualquier vacuna a cualquier precio. Incluso la más descalificada, Pero usted, doctora, debió renunciar previamente a aceptar que la envuelvan en otro escándalo. Aquello demuestra, además, que usted también se prestó a la farsa de Vizcarra de que “el Perú empezará a vacunar a su población antes de finalizar 2020” alegando que, inclusive, la ministra Alva había transferido S/ 270’000,000 para adquirir un millón de vacunas. Finalmente, ¿cuántas dosis ha comprado nuestro país: 500,000, como manifestó usted, o 10’000,000, como dijo Vizcarra? ¿Por qué aún defiende a un malandrín como Vizcarra, ministra Mazzetti?

Otrosí. La negada canciller dijo el sábado: “Las vacunas están listas para embarcarse”. Aunque usted la desmintió, alegando que eso dijo el gobierno chino, “pero aún falta que allá concluyan muchos trámites”. Entonces, ministra Mazzetti, ¿en qué quedamos? ¿Quién dice la verdad en este régimen de mitómanos? ¡Y explíquenos por qué los privados no deben importar vacunas! ¿Acaso es partidaria de que el Estado monopolice este asunto y que los peruanos continúen a merced de este gobierno fracasado?