Aproximadamente un siglo atrás nuevas corrientes políticas y movimientos sociales insurgieron en el Perú para llenar el vacío generado por el colapso de los viejos clubes de amigos o pseudopartidos. Es decir, estos no tenían razón de ser ante los cambios vertiginosos que se producían en el mundo.

Mutatis mutandis, algo parecido se vive hoy, con la atingencia de que no hay mucho tiempo que perder, especialmente en medio de un ambiente electoral y de cara al Bicentenario. Los diagnósticos están ahí y sobre ellos se tiene que tomar decisiones para atender mejor las demandas de 32 millones de peruanos porque ya no aguantan más y exigen una acción del Estado y de la sociedad más eficaz y viable.

Precisamente el siglo pasado, sobre todo en la década del treinta, ingresó al vocabulario político-ideológico el concepto de Plan Mínimo y Plan Máximo. Lo lamentable fue que no se produjo el esperado debate programático nacional y la convulsión social llenó las calles con golpes de Estado como el del general Sánchez Cerro y dictaduras como la de Oscar R. Benavides.

Por lo demás cada quien, especialmente fascistas, apristas y comunistas de esa época, se fueron por su lado y se perdió la oportunidad de plantearle al Perú un Plan Mínimo y Máximo, que sea consensuado, dialogante y con puntos comunes para los peruanos. No obstante, a menos de seis meses para las elecciones del 11 de abril, contribuyamos para que la campaña electoral permita reencontrarnos en aquello que nos une, por encima de los necesarios matices que toda sociedad tiene.

A diferencia de los aventureros de la política, los figureros o los candidatos junior, de la monería o la vanidad de algunos noveles políticos, resulta evidente que dos candidatos tienen mejor perspectiva de estadistas, Máximo San Román y Hernando de Soto, el resto (fujimoristas, antifujimoristas, moraditos, antauristas, etc.) sólo daría lugar a más confrontaciones y fracturas que para nada le convienen a la nación.

Pero el análisis plantea no solo considerar, de cara a lo mejor para los peruanos, cuál de ellos (Máximo o Hernando) tiene más experiencia sino también está la pregunta: ¿quién tiene más empatía con el ciudadano, el emprendedor o el campesino, quién interpreta mejor el sentir del peruano, da el abrazo franco, la sonrisa sincera o quién se identifica más con el Perú rural, heredero del portentoso legado inca?

@RafaelRomeroVas