Ha sido el propio exministro del Interior de Sagasti, Cluber Aliaga, quien informó que:
“Un comunicado oficial de la Defensoría del Pueblo refirió que no existían personas por ubicar a causa de las manifestaciones. Existen indicios razonables de tratarse de una falsa denuncia de desaparición en el caso de la única persona que no registra DNI”.
Evidentemente que el ministro Aliaga renunció de inmediato en un acto que lo honra como persona, como ciudadano y como miembro de la PNP. Y justamente este es el hilo de la madeja que queremos contrastar y desarrollar.
La inmensa demostración de honor, de decencia, de dignidad, de valores, de sentido de institucionalidad que han mostrado todos los oficiales en actividad y en retiro de la PNP frente al irresponsable atropello que viene sufriendo la PNP es encomiable. La sociedad peruana ha sido testigo de una muestra de entereza moral, de capital ético pocas veces vista en la política nacional.
La sucesiva renuncia a los cargos de oficiales de la PNP mirando más allá de los intereses personales y beneficios materiales, es una lección de decencia a una sociedad donde como decía González Prada “donde pones el dedo salta el pus”. Hoy podemos decir que la PNP se constituye en un institución tutelar de respeto a las leyes del país y a la Constitución.
Nuestra Policía Nacional es el “pueblo uniformado”. Sus miembros provienen de todas las provincias del Perú, una gran mayoría han estudiado en colegios públicos. La PNP expresa “todas las sangres” de nuestro maravilloso país diverso y complejo. Los miembros de la PNP no son miembros de una elite ni de una resentida casta social. Todo lo contrario.
Como dice Camille Paglia -sobre el origen social para explicar la mentalidad caviar en todo el mundo-, un sector de hijos de la clase media acomodada se han criado en familias nucleares, solos llenos de empleadas, con gran ausencia de sus padres, sin vida de barrio ni comunidad, sin lazos reales con su demás familia, sin conocer siquiera los nombres de sus vecinos, cambiando de casas en la mejora social. Ello explica su radicalismo, su narcicismo absurdo, su infantilismo político, su irresponsabilidad en temas institucionales y sociales.
Por el otro lado, Camille relata la vida de los hijos de los trabajadores que provienen de vivir intensamente dentro de su familia extendida (primos, sobrinos, tíos, nietos, entenados), el desarrollo de una vida de barrio con connotaciones juveniles épicas, con fiestas familiares llenas de una larga parentela como de vecinos amigos de toda la vida. Tanto el Central Park de Nueva York como nuestros Parques Zonales en los Conos de Lima por ejemplo, son tomados todos los domingos por las familias extendidas que disfrutan horas de horas de juegos, bailes, comidas y alegrías. Ello explica su realismo, sus valores, su lealtad a las tradiciones, su amor al Perú, su vocación de servicio a la comunidad. De estos entornos, del auténtico Perú popular es de donde provienen las fuerzas del orden mayoritariamente. Eso explica muchas cosas. Por ello es probable que detrás del ataque que sufren se esconda altas dosis de clasismo y racismo. Como en toda institución humana hay malos elementos que deben ser expectorados con dureza; pero la generalización y, peor aún, la instrumentalización de una generalización perversa es repudiable.
Desde esta tribuna rindo reconocimiento y homenaje a todos los miembros de la PNP: nuestro “Pueblo Uniformado”.