El control de casi todos los medios de comunicación por parte de los cinco últimos gobiernos ha demostrado cuán fácil es demoler la capacidad crítica de la población y conducirla por caminos que ellos trazan hacia objetivos de su propia conveniencia, convirtiendo la mentira en verdad y los actos ilegales en meros errores administrativos, pero controlando todo el aparato estatal lo cual les garantiza una completa impunidad.

En este escenario el Poder Judicial juega en un rol fundamental porque nos estamos acostumbrando a que los que delinquen desde las más altas esferas del poder abusen de las demandas de amparo obteniendo, casi siempre, medidas cautelares que paralizan investigaciones en su contra para permitirles participar en contiendas políticas para aferrarse al poder que les proporciona impunidad.

El ejemplo del Colegio de Abogados de Lima debe servirnos de lección para entender la forma descarada en que se puede neutralizar su vida institucional para mantener una directiva por tiempo indefinido porque el proceso de amparo no concluye y las medidas cautelares siguen vigentes.

Lo ocurrido en el CAL no es una casualidad porque la parálisis institucional tiene efectos políticos muy importantes, pues al parecer lo que se perseguía es que el Colegio no elija a su representante ante el Jurado Nacional de Elecciones, sabe Dios con qué fines, no obstante lo cual, si relacionamos este hecho con el caso cuellos blancos que dio lugar al nacimiento de la Junta Nacional de Justicia, el descabezamiento de la Junta de Fiscales Supremos y la presión sobre la Corte Suprema, podemos razonablemente sospechar que este ajedrez tenía por objeto el control del Jurado Nacional de Elecciones en una confrontación electoral completamente atípica. Ojalá nos equivoquemos, pero desconfianza tenemos de sobra, más aún cuando faltando el representante del Colegio de Abogados de Lima, el JNE se ha quedado con solo cuatro integrantes que complicará las votaciones al resolver los casos que lleguen a su conocimiento, ante los cuales alguno de sus integrantes tendrá un mayor peso específico.

Mientras esto se consolidaba, el gobierno de turno, al igual que el anterior, de la misma tendencia ideológica, está adoptando medidas restrictivas para que grandes sectores dejen de emitir su voto, siendo los más visibles policías, militares, los mayores de sesenta años y las personas de riesgo frente a la covid.
Solo nos queda estar atentos a que esto no se consume como manipulación porque, de ser así, ya no estaríamos en democracia