La Comisión de Defensa del Consumidor acaba de aprobar el dictamen para una “Ley de Usura”, donde se fijaría un “tope” máximo a las tasas de interés que cobran los bancos. Ese “tope” sería establecido por el BCR y al que lo incumpla le caería “una pena no menor a los 4 ni mayor a los 8 años acompañados de 360 días multa”.
Por un lado, la Asociación de Deudores Financieros, que esta semana protestó a nivel nacional contra la reciente ley de congelamiento por ser insignificante (no alcanza ni para el 5% de los adeudos), ha saludado con entusiasmo la medida.
Mientras que, por el otro, el presidente de Asbanc, Martín Naranjo, ha señalado que con este tope “quedan fuera los clientes de mayor riesgo, que ni siquiera serían analizados porque las tasas de interés están asociadas al riesgo crediticio”. Naranjo agregó que la medida “no sólo afecta la libre competencia y la libertad de empresa” sino que “es inconstitucional, porque invade las competencias del BCR y la SBS”.
Si bien es cierto que la Ley de Bancos eliminó a partir de 1991 el control a las tasas de interés, no es menos cierto que el artículo 52 de la Ley Orgánica del BCR señala que “excepcionalmente, el BCR tiene la facultad de fijar tasas de intereses máximos y mínimos con el propósito de regular el mercado”.
La pregunta del millón es: ¿el Perú, con una recesión de -14% del PBI en el 2020 y con 7 millones de desocupados, se encuentra en una situación de excepción? Casi seis millones de hogares deben S/ 130,000 millones a los bancos. Las tasas de esas deudas son altísimas. En el crédito de consumo, por ejemplo, el promedio es de 40%.
Según el Banco Mundial, en el Perú no sólo se cobra la tasa de interés más alta de la región andina, sino también coexistimos con el mayor nivel de sobrecostos bancarios (14.4%), índice conocido como ‘spread’, que es la diferencia entre la tasa de interés promedio de los créditos y los ahorros. Coexisten tasas en promedio tan altas como la de la tarjeta de crédito clásica del BBVA en soles de 130% y tan bajas como la cuenta de ahorros del BCP con -9.48%. Un abuso desde cualquier cristal con que se mire.
Este margen (spread) tan alto se debe a la escasa competencia en el sistema financiero. Hay una suerte de tetrapolio bancario: BCP, Scotiabank, BBVA e Interbank, que concentran el 85% del sistema.
Los topes a la tasa de interés no son de otro mundo como repiten hasta el cansancio el coro de la SBS, BCR y MEF, convenientemente dirigidos por Asbanc. Colombia (28.04% créditos de consumo) y Chile (50%) son miembros de la OCDE y tienen “tasas de usura”. También los tienen Alemania, Bélgica, China, Japón, Francia, Holanda, Italia, entre otros. En EEUU, cada estado tiene un tope de tasa de interés.
El siglo pasado el célebre John Maynard Keynes nos decía “la tasa de interés no se ajusta a si misma por conveniencia social”, sino que tiende a subir mucho, de manera que un gobierno sensato se preocupa por doblegarla por la ley (y por costumbre) aun invocando sanciones.