Por los caminos del Señor

Por los caminos del Señor

Hola… Hace unos días me quedé gratamente sorprendido cuando leí el texto de una fotografía, la cual me pareció impactante, cómo una serpiente venenosa había enrollado a un corderito y por las fosas nasales le inyectaba su fortísimo veneno.

Pensé que era un montaje de los muchos que hacen hoy. Sin embargo, al leer el texto que más o menos decía lo siguiente: “El único animal que es inmune a la picadura venenosa de cualquier serpiente que exista, repito, el único animal que resiste al veneno, es el cordero”.

Inmediatamente contrasté este texto con estudios científicos, los cuales confirmaban que estos animales bovinos, vale decir corderos u ovejas, dotados por la naturaleza, tienen una propiedad en la sangre mediante la cual al ser picados por la serpiente más venenosa de la tierra y entrar al riego sanguíneo del cordero, su efecto se limita a una hinchazón de la cabeza, que desaparece a los 2 días, pero su vida no corre peligro y al tiempo puede hacer todo con total normalidad.

Contada esta historia, amigos lectores, os llevo a una reflexión: ¿Por qué la iglesia desde siempre nos dice que Cristo es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo y que su sangre nos ha redimido de la esclavitud del pecado y nos ha dado la libertad como hijos de Dios?

Hoy la Iglesia celebra la fiesta más importante del año litúrgico, ¡CRISTO HA RESUCITADO! y se hace presente de manera especial en cada Eucaristía de modo que, cuando nos acercamos a la comunión recibimos el Cuerpo y la Sangre de Cristo, real y verdaderamente, por lo que ante las “picaduras del mundo” la Sangre de Cristo en nosotros nos fortalece y nos libera.

En Gálatas 2:20 San Pablo nos dice: “He sido crucificado con Cristo y ahora no vivo yo, es Cristo quien vive en mí”.

Desearnos una feliz Pascua de Resurrección al igual que lo hicimos en Navidad deseándonos una feliz Pascua de Navidad, significa que el Nacimiento de Jesús, como su Resurrección, en la historia de la humanidad son liberadores, porque toda Pascua es un paso de la muerte a la vida y de la esclavitud a la libertad.
Lleguen estas líneas en este Domingo de Pascua a un abrazo fraterno y lleno de bendiciones.

“Mi futuro está en las manos de Dios y no en la boca de la gente”

Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!
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