Hola… Hace unos días pude ver una imagen, la cual me llevó a una reflexión, al menos para mí, muy importante. Era un cuadro donde se notaba el desierto por la arena y había dos señales: una de ellas, en forma de flecha, indicaba “Agua a 5 kilómetros”; la otra era una flecha en dirección totalmente contraria que ponía: “H2O a 50 metros”. Un hombre, arrastrándose sobre la arena, tomaba la dirección que señalaba el “Agua a 5 kilómetros”; es innegable que éste estaba exhausto por el calor, deshidratado y no se sostenía de pie por lo que se arrastraba en busca del agua salvadora.

Debajo de esta foto estaba escrita la siguiente leyenda: “Este hombre puede morir por desconocer que H2O también es agua”. Difícilmente podría llegar traspasando el desierto 5 kilómetros más, cuando en realidad su salvación se encontraba apenas a 50 metros, pero por ignorancia estaba perdiendo la gran oportunidad de su vida.

Siempre la escuché y me parece que es una frase muy significativa que dice: “El saber no ocupa lugar”. Si fuéramos conscientes de que todo aquello que nos conduce al conocimiento de las cosas nos evitaría cometer errores que, en algunos casos, hasta pueden ser mortales, en mi opinión el ejemplo que describí anteriormente es sumamente significativo para nuestra época. Pudiera darse el caso de que muchos de nosotros nos conformemos con las informaciones superficiales y no ahondemos más el conocimiento de las cosas cuando, eso sí, esforzándonos un poquito podríamos tener un dominio de ellas con las cuales llegaríamos a tomar las mejores acciones o, lo que es lo mismo, a tomar las mejores decisiones.

También traigo a la reflexión que, a veces, algunas personas quieran acceder a trabajos siendo conscientes de no estar preparadas y piensan que no importa, que en el camino irán adquiriendo conocimientos, sin querer darse cuenta del daño que puedan estar causando a otros. No me gustaría especificar ninguna profesión, creo que todo lo que hacemos y todas las responsabilidades que adquirimos, previamente deberíamos preguntarnos: ¿Estoy preparado para ello? Porque si no fuera así, cuántas serían las personas a las que podría hacerles daño, fruto de mi falta de preparación y en la vida debemos ser “honestos”. Si algo no sabemos, no nos hagamos daño y, por supuesto, no dañemos a los demás.

Son tiempos estos de tomar decisiones vitales. Seamos honestos a la hora de actuar.

“Una sola alma y un solo corazón hacia Dios”.

Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

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