Hola… Esta semana, en mi programa de radio, contaba cómo en momentos de mi vida me faltó dar ese paso para conquistar un sueño y, posiblemente, por falta de valentía no lo hice y ahora, pasados los años, me doy cuenta de que en aquel momento debí tomar la decisión de hacerlo, pero… ahora es muy tarde.

Los oyentes escribían a la radio contando experiencias personales que nos llevaron a pensar cuántos de nosotros, si en su momento hubiéramos tenido el coraje de decir que “SÍ”, hoy tendríamos la satisfacción de haber vivido una maravillosa experiencia.

Hace algunos años fui a la audiencia general de los miércoles con el Papa Benedicto XVI. Al término de esta el Papa saluda a sus invitados, cardenales, obispos, cuerpo diplomático y enfermos. Al final saluda y bendice a las parejas que celebraron su matrimonio en ese mes. Yo estaba cerca de ese grupo, apenas a unos metros y mientras el Papa saludaba a las parejas, su secretario les regalaba un rosario bendecido por Su Santidad. El Papa se retiró y el secretario, con la bolsa de rosarios en la mano, se quedó conversando con una pareja.

Fueron varios minutos en los que dudaba si pedirle un rosario para mí, yo estaba vestido de sacerdote y había dos opciones: al pedírselo podía dármelo o no. -¿Qué hago? me pregunté; pasaron los minutos y no me decidí, a pesar de haber estado a unos metros del secretario del Papa. Se fue. Han pasado los años y me pregunto: -¿Por qué no le pedí un rosario si esa era mi ilusión?

Más allá de lo anecdótico del momento, me atrevería a pensar cuántas veces pudimos haber hecho algo; sin embargo, por falta de decisión dejamos el tiempo pasar y que la distancia se convierta en un imposible. Espero que al leer estar líneas no te quedes con la anécdota, sino que puedas llegar a plantearte, como yo lo he hecho, si algunas veces en la vida dejamos de ser como niños que bordean una y cien veces la piscina, pero no se atreven a lanzarse al agua.

El próximo domingo viviremos ya nuestra tradición limeña y peruana del mes de octubre, mes del Señor de los Milagros. Decidámonos, todos juntos, a pedirle al Señor por la paz y concordia de nuestro Perú.
“Deja que tu Fe sea más grande que tus miedos”.

Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

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