Hola… Al inicio de este mes de octubre pidámosle al Señor de los Milagros que seamos conscientes del “valor de la generosidad”. En la vida necesitamos todos de los demás.

En las fábulas de Esopo encontramos esta historia:

“Un día en que un león estaba dormido, un ratón pasó corriendo por su cara. El león se despertó con un rugido y atrapó al ratón entre sus garras; este, muy asustado, temió estar a punto de morir y le suplicó por su vida: -Por favor, grande y poderoso león, deja que me vaya, devuélveme la libertad y estoy seguro que un día te recompensaré por tu generosidad. Al león le sorprendió tanto que el diminuto, tembloroso y atemorizado ratón, pensara que un día podía ayudarle a él, el Rey de la Selva.

Pasó algún tiempo y el ratón escuchó de entre la maleza el rugido de un león. Se percató que era su amigo, aquel león que le había salvado la vida, por lo que ese era el momento propicio para agradecerle lo que había hecho por él. Para esto, el león estaba atrapado en la red de un cazador y le era imposible escapar.

-¡Ni lo intentes!, le dijo el león al ratón, solo me queda esperar la muerte que, estoy seguro, sucederá en unas horas.

El ratón sonrió y sin decirle nada empezó a mordisquear la red con sus afilados dientes, logrando que esta se abriera lo suficiente para que el león pudiese salir; por supuesto, ambos ya camino a la libertad y sin detenerse, el león le dijo al ratoncito: -Discúlpame, no valoré de lo que tú eras capaz; el ratón, muy orgulloso de su trabajo, le contestó: -Tú me salvaste la vida cuando estuve entre tus garras, hoy me tocó salvarte a ti”.

Y hablando de gratitud, el Sr. Arzobispo de Lima nos ha propuesto engalanar nuestras ciudades con guirnaldas alusivas al Mes Morado. Viviendo la experiencia actual y no pudiendo llegar al Convento de Las Nazarenas, ni siquiera participar en las procesiones a las que acudíamos toda nuestra vida, podríamos adornar nuestras casas y nuestras calles como símbolo de gratitud al Señor, de modo que quienes tenemos fe en el Cristo Morado, de una manera distinta, pero estimo que muy original, podamos hacerle sentir al mundo que ni la pandemia ni los problemas que podamos tener, disminuyen nuestro agradecimiento a Dios.

“Deja que tu Fe sea más grande que tus miedos”.

Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

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