Hola… Me contaron esta historia y me gustaría comentarte cómo interpretó un sabio jardinero lo que sucede en la naturaleza y que, de hecho, puede ocurrir en una relación de pareja, basada en el amor: “Vuestro amor no sea como el muérdago hacia el roble, que hunde las raíces en su tronco para chupar su savia y su fuerza.

Que no sea como el de la aliaga con el retoño del pino, que crece y lo envuelve hasta asfixiarlo entre sus espinas.
Buscad en vuestras vidas que el amor sea como el de los árboles. Cada uno abrazando la tierra con sus propias raíces, elevándose al sol de la mañana con los brazos extendidos al cielo, dando gracias por cada nuevo amanecer.

Y llevad cuidado en asentar vuestras raíces a suficiente distancia, no sea que la fuerza de las ramas de uno haga huir a las ramas del otro, torciendo su tronco e impidiéndole buscar las nubes.

Velad, pues, por mantener en cada momento la distancia justa, para que la tierra humedezca sobradamente vuestras raíces y el viento pueda limpiar de hojas secas vuestras ramas, para que podáis hacer una copia amplia y robusta que dé sombra al caminante y nido a los pájaros del cielo.

Y así, cuando crezcáis y hayáis esparcido vuestras semillas al viento, las puntas de vuestras ramas se tocarán en las alturas, para que bailéis con regocijo al son de la danza de la vida”.

Aquel sabio jardinero vio en su jardín, a través de la naturaleza, el fiel reflejo de lo que es una verdadera relación de pareja.

El mundo apache tiene una bella bendición, para la pareja, que dice así:

“Ahora no sentirán la lluvia, pues cada uno será refugio para el otro. Ahora no sentirán frío, pues cada uno será calor para el otro. Ya no habrá soledad para ustedes, pues cada uno será el compañero del otro. Ahora son dos cuerpos, pero solo hay una vida ante ustedes. Vayan ahora a su morada, para entrar en los tiempos de su unión y que sus días sean buenos y largos sobre la tierra”.

En este domingo me gustaría, no solo una lectura pausada para quienes ya son pareja, sino para conversar con aquellos que aún no han pensado en formular en sus vidas una relación seria, pero esta tiene que pasar, digo yo, por principios insustituibles donde uno de ellos, que es el respeto mutuo, solo será posible desde el “AMOR”.

“La Fe no hace las cosas fáciles, hace las cosas posibles”

Gracias por llegar hasta aquí. Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

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