Todos los voceros izquierdistas han negado desde el primer momento que la banda terrorista de Sendero Luminoso del Vraem sea la autora de la espantosa masacre del domingo 23 en San Miguel.
Como no tienen argumentos para refutar las evidencias, tratan de relativizar por todos los medios las versiones del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas (CCFFAA), que tiene a su cargo la zona desde 2007, y de la policía especializada, la Dirección Contra el Terrorismo de la Policía Nacional (Dircote).
Se basan en testimonios fragmentarios de habitantes del pueblo, que si antes vivían atemorizados, hoy día están absolutamente espantados –con justa razón-, por la crueldad y sevicia de la gavilla criminal de los Quispe Palomino y, naturalmente, tienen miedo de decir una palabra de más, que puede ser suficiente para convertirse en la próxima víctima de esa cuadrilla de asesinos.
Mañana, los periodistas que hacen esas preguntas para obtener las respuestas que quieren, ya no estarán allí, pero los pobladores y los terroristas sí.
Los izquierdistas que unánimemente niegan la responsabilidad de Sendero Luminoso en la matanza no tienen una explicación alternativa. Solo deslizan su ponzoña para sembrar la duda.
El único grupo armado ilegal que opera en el Vraem con la capacidad y crueldad para cometer una carnicería como esa es, sin duda, Sendero Luminoso. Más aún en la zona de Vizcatán, que es su feudo desde hace décadas.
Los narcotraficantes que usan a los senderistas como sicarios y guardaespaldas, por supuesto remunerándolos generosamente, tienen también esbirros armados, pero no grupos o columnas como los terroristas. Y, como es obvio, al narcotráfico no le interesa la publicidad. Ellos mantienen perfil bajo, a diferencia de los terroristas que acá, y en todo el mundo, siempre están ávidos de publicidad.
¿Cómo explicar entonces la desesperación del coro izquierdista por lavar la cara a los terroristas del Vraem? Por la sencilla razón que en el último tiempo se ha difundido la relación del dueño de Perú Libre, Vladimir Cerrón, con esa banda criminal.
Está acreditado que Alex Pimentel –hoy prófugo-, que se fotografiaba disfrazado de militar junto a Cerrón y que fue contratado por el gobierno regional de Junín, ha estado en el Vraem con los Quispe Palomino y se ha fotografiado allí fusil en mano.
Y según la Dircote y la Fiscalía, Guillermo Bermejo, congresista electo de Perú Libre, estuvo en el Vraem con los Quispe Palomino.
Está demostrada la relación, además, de Perú Libre con Sendero Luminoso de Abimael Guzmán, entre otras cosas por los 249 firmantes del Movadef que hoy militan en Perú Libre (“El Comercio, 29/5/21), y por las ampliamente comprobadas relaciones de Pedro Castillo con la facción del magisterio dirigida por el Movadef desde 2017.
Esa es la razón por la cual los izquierdistas mienten con descaro para proteger y exculpar a los sanguinarios terroristas que acaban de perpetrar esa horrenda masacre.

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