Estamos en plena euforia de la Copa Mundial de la FIFA. La emoción se multiplica al participar nuestro país luego de 36 años de ausencia. La gran mayoría de peruanos nos habíamos acostumbrado a alentar a otros equipos a la distancia. Hoy, el equipo peruano ha movido todas nuestras fibras sensibles y he generado una movilización económica y social, algo no visto en décadas. Entonces, ¿por qué el fútbol es el deporte más popular del mundo? ¿Por qué durante un mes se paraliza todo a la espera de conocer al próximo campeón mundial?

Podríamos creer que el futbol es solo un juego en el que 22 individuos persiguen una pelota… pero es mucho más que eso. Una cancha de futbol es el escenario de proezas individuales y colectivas que nos deslumbran, de esperanzas, expectativas y de sorpresas agradables y amargas. Ya lo hemos visto en esta Copa del Mundo. ¿Quién esperó la caída de Alemania frente a México, en el que el arquero mexicano Guillermo Ochoa se transformó en una muralla infranqueable, o el empate de Brasil con Suiza?

El fútbol es el deporte rey porque nos permite ser racionales, pero también porque es salvaje. Tiene reglas claras y sencillas, pero esas reglas dejan un enorme margen para el caos, la libertad y muchas veces la irreverencia. Amamos al fútbol porque es una metáfora de nuestra sociedad, con sus clases sociales y sus gestas antiimperialistas, donde muchas veces el pobre vence al rico – apertura del Mundial de 2002: Francia 0 – Senegal 1, la ex colonia venció a su metrópoli y su capacidad para sublimar conflictos que, sin el futbol, quizá serían más peligrosos. Recordemos el Irán 2 – EEUU 1, de Francia 98. Existen muchas otras razones para amar el fútbol, así como también son muchas las lecciones del fútbol y ojalá se aprendan.