¿Por qué es importante la Organización de las Naciones Unidas?

¿Por qué es importante la Organización de las Naciones Unidas?

Cuando se reflexiona sobre la importancia de la Organización de las Naciones Unidas – ONU, generalmente se hace con cierta ligereza, criticándola todo el tiempo por la persistencia de las guerras en diversas partes del mundo, como la de Rusia y Ucrania, al recordar que el objeto central de la ONU es el mantenimiento de la paz en el mundo. Quisiera avocarme el día de hoy, aquí en Nueva York, a revisar con usted, amigo lector, la importancia del mayor foro político del planeta sin entrar, esta vez, al modus operandi de sus trabajos propios del multilateralismo que aquí se practica al por mayor. El antecedente de la ONU fue la denominada Sociedad de Naciones o Liga de las Naciones que surgió en 1920 como una consecuencia del histórico Tratado de Versalles, firmado el 28 de junio del año anterior, que selló el fin de la Primera Guerra Mundial (1914-1919). La Liga de las Naciones fue, entonces, el primer espacio del multilateralismo en el siglo XX.

El tratado Versalles y la Liga estuvieron intrínsecamente unidos como lo está la Carta de San Francisco, firmada el 26 de junio de 1945 -el Perú estuvo entre los 51 países firmantes- y la Organización de las Naciones Unidas. La Liga tenía el reto de reconstruir la paz en el mundo y de mantenerla, pero no lo logró y esa fue la razón fundamental de su desaparición. Alemania, malherida por la guerra de 1914, luego faltó al Pacta Sunt Servanda o cumplimiento de lo convenido, y llegado al poder Adolfo Hitler, fue deslegitimando progresivamente a la propia Sociedad de Naciones, al concebirla una propuesta del presidente estadounidense, Woodrow Wilson (1856-1924), el mayor representante del idealismo de las Relaciones Internacionales en las primeras décadas de la centuria anterior y además jefe de Estado del país llamado a convertirse en el nuevo hegemón en reemplazo de Inglaterra que lo fue por la era victoriana durante casi todo el siglo XIX. El estrepitoso auge nazi que comenzó a cambiar el rostro de los europeos, el impacto que fue dejando a su paso la guerra civil española (1936-1939) y el estallido de la Segunda Guerra Mundial (1939), terminaron por liquidar a la Sociedad de Naciones. Desde el realismo político internacional que a mí me gusta practicar, la verdad es que no estuvieron en este primer foro político del globo, las grandes potencias del mundo y fácticamente esta realidad decantaba su desaparición. Con el final de la guerra de 1939 se hizo la ONU consagrándose también al mantenimiento de la paz internacional. A mi juicio, no existe documento jurídico-político más universal en la historia de la humanidad que la Carta de las Naciones Unidas. Redactarla no fue una tarea fácil. Esta vez aseguró que estuvieran todos los Estados poderosos del planeta. De hecho, una de sus pocas enmiendas permitió el cambio de Taiwán por China continental en el Consejo de Seguridad. La Carta de San Francisco cumplirá el próximo 24 de octubre, es decir, en solo 20 días, 78 años de vigencia y gracias a su carácter comprehensivo y totalizador, se ha convertido en el texto jurídico más ecuménico y eficaz para la paz planetaria, cumpliendo, a pesar de sus imperfecciones, su objetivo fundacional, pues a pesar de los conflictos localizados, que lamentamos desde 1945, la humanidad con la ONU por delante, brega porque no se produzca una tercera guerra mundial y eso es lo que debemos valorar.

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