¿Por qué la matanza de Uvalde?

¿Por qué la matanza de Uvalde?

Ninguna matanza en tiempos de guerra o de paz tiene justificación ni menos explicación racional. Sin embargo suceden con mucha más frecuencia de lo que nos imaginamos y esa recurrencia nos obliga a platearnos interrogantes de muy difícil respuesta. ¿Es la raza humana intrínsecamente perversa y de ser así por qué la maldad se impone sobre la bondad? Podemos ensayar muchas respuestas, entre ellas ¿porque se permite la acción malhechora o porque no hay una acción rápida para impedirla? En muchas situaciones se llega a esta conclusión por la impunidad en el crimen. Sin embargo esas expresiones nos dejan insatisfechos ni tampoco sirven para prevenirla en el futuro.

La matanza de los 19 niños escolares y dos profesores en la escuela de Uvalde, Texas, Estados Unidos, ocurrió porque hubo una persona que tomó la perversa decisión de ejecutarla y además tuvo el arma necesaria para llevarla a cabo. Fue un acto de maldad facilitado por el instrumento requerido para perpetrarla. Muy probablemente lo favoreció la poca o ninguna protección en la escuela, pero si no tenía el arma o las armas como herramienta de su acción, probablemente no hubiera podido consumarla en su horrible dimensión asesina.

¿Nuevamente un segundo por qué? La razón está en la Segunda Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos de América: “Siendo necesaria una bien regulada Milicia para la seguridad de un Estado libre, el derecho del pueblo de mantener y portar armas no será infringido” (traducción del autor). La Constitución de los Estados Unidos es de 1787, tiempo en la cual la capacidad de fuego era muchísimo menor que la actual, las pistolas y mosquetes de esa época no se comparan con sus actuales equivalentes. Sin embargo la National Rifle Association (NRA), el gran lobby de los productores de armas, se empeña en financiar un todopoderoso lobby legislativo dentro y fuera del Congreso norteamericano. El expresidente Trump es uno de sus principales exponentes, pero ciertamente no es el único, hay muchísimos otros políticos de ambos partidos, así fueren principalmente republicanos, que siguen las consignas de la NRA, con el objetivo de impedir que se apruebe legislación con el objeto de establecer un filtro a la compra libre e indiscriminada de armas de fuego que exceden largamente de la defensa personal.

¿Qué hacer, derogar la Segunda Enmienda? Difícil porque su derogatoria implica modificar la Constitución, para lo cual es necesario que los dos tercios de ambas cámaras del Congreso la aprueben y además que sea ratificada por las tres cuartas partes de las legislaturas de los 50 Estados de la Unión. Todo ello implica mucho tiempo y dinero de campaña. Una alternativa más viable es aprobar leyes que establezcan requisitos mínimos para la adquisición de armas de fuego, exámenes de salud física y mental, interrogatorios al comprador, su plena identificación y antecedentes, de manera que los usuarios estén “fichados” por decirlo de alguna manera. Estas leyes podrán ser objetadas ante los tribunales y eventualmente la Corte Suprema emitirá un fallo estableciendo si infringen o no el derecho ciudadano de portar armas. Pero mientras tanto habrá, por lo menos, un freno a los compradores locos a asesinos.

Mira más contenidos siguiéndonos en FacebookTwitter Instagram, y únete a nuestro grupo de Telegram para recibir las noticias del momento.