Para nadie es un secreto que la economía viene deteriorándose a pasos agigantados. La moneda continúa devaluándose, la inflación ya superó el 5%, la inversión privada se ha estancado, la fuga de capitales se acelera.

Al mismo tiempo los enfrentamientos entre el Ejecutivo y el Congreso se agudizan aumentando la incertidumbre de los agentes económicos.

Sin embargo, las autoridades nos dicen que todo está bien, que la inflación es un asunto temporal, que la prosperidad está a la vuelta de la esquina.

Todos estamos familiarizados con las cifras mensuales del PBI. Por el lado de la oferta, publicadas por el INEI, que nos informan acerca de la salud de la economía pero, si bien son como una radiografía, su utilidad es relativa. Existen otros indicadores que nos dan una visión más completa de la situación económica. Uno de ellos es la Producción Bruta (PB). La diferencia entre la PBI y el PB es como la diferencia entre una radiografía y una tomografía computarizada para diagnosticar enfermedades.

Lamentablemente el INEI publica la Producción Bruta solo anualmente y con un atraso de un año. Otros países como los EUA, viene publicando la PB trimestralmente, como parte integral de las Cuentas Nacionales.
¿Por qué la PB es un indicador superior al PBI? Porque el PBI ignora las ventas entre empresas, que es la actividad que hace posible la producción de bienes y servicios y que se conoce como demanda intermedia.

Es decir, el PBI solo mide la demanda final de la economía, medida a partir de la demanda agregada que está constituida por la suma del consumo personal, el consumo del gobierno, las inversiones, las exportaciones y las importaciones. Sin embargo, en el cálculo del PBI se ignoran las transacciones de compra y venta entre las empresas. Esto significa que el PBI deja fuera casi la mitad de las ventas y transacciones que se realizan en nuestra economía.

Con la medición de la PB, aprendemos que la inversión, el espíritu empresarial (emprendedurismo), y la demanda intermedia, no el gasto del consumidor, son los catalizadores del crecimiento económico. El gasto del consumidor es la consecuencia, no la causa, de la prosperidad de una economía.

La evolución de los coeficientes tecnológicos de las interrelaciones insumo producto de los diferentes sectores económicos y sus correspondientes precios relativos son los principales indicadores del crecimiento económico.

Una breve revisión de la historia del pensamiento económico desde Adam Smith nos muestra que la PB es la fuente de la prosperidad y por lo tanto, como lo mantuvo el economista francés Jean Baptiste Say, “una falla de la demanda no siempre causa una recesión económica”. Este mensaje fue aceptado por prácticamente todos los economistas importantes, antes de la publicación de la Teoría General de Keynes en 1936.

Todo esto fue anulado por Keynes. Keynes tuvo que hacer esto porque toda su teoría se basaba en el análisis de las fallas de la demanda y su receta para devolver la vida a la demanda agregada era el estímulo fiscal. Keynes tuvo un gran éxito. Con la publicación de la Teoría General, el lado de la oferta de la economía desapareció casi por completo, siendo reemplazado por la demanda agregada, que pasó a ser la estadística oficial utilizada en las cuentas nacionales. En consecuencia, la demanda agregada, o PBI por el lado del gasto ha dominado las estadísticas, el discurso económico y la política desde entonces.

Con la introducción de la PB, el monopolio del PBI se rompe porque la PB proporciona los datos oficiales sobre el lado de la oferta de la economía y su estructura. Los datos de la PB complementan, no reemplazan, los datos tradicionales del PBI. Los datos de la PB mejoran nuestra comprensión del ciclo económico y también mejoran la calidad del debate de la política económica.

¿Cuál es la diferencia entre la medida convencional del PBI y la nueva medida de la PB? La tabla 1 responde a esta pregunta. Observamos que la Demanda Intermedia (DI, el componente ignorado en el PBI), representa el 45.5% de la PB mientras que el Consumo Privado solo representa el 38.5%. Además observamos que estas proporciones cambian a lo largo del tiempo, en el 2007 la DI representó el 48.0% de la PB. De igual forma el Valor Agregado pasó de representar el 52% en 2007 a 54.5%. Este cambio de proporciones se debe al progreso tecnológico y al cambio de precios relativos que explican, en gran medida, el crecimiento económico de un país y que no lo hace el PBI, especialmente cuando este análisis se hace a nivel de sectores económicos.

La evolución del valor agregado como porcentaje de la PB es un indicador de la evolución de la productividad de una economía. En el caso del Perú, observamos en el Gráfico 1 que este indicador está sujeto al impacto de las crisis mundiales, como la (crisis de los sub-prime en 2008 y el Taper Trantum del 2013.) o a crisis internas, como la que estamos viviendo, que producen el estancamiento o reducción de este indicador.

Con los datos de la PB a nivel sectorial se puede analizar qué sectores están aumentando su valor agregado en proporción a su Producción Bruta. Este análisis se presenta en la Tabla 2 en la que observamos que los sectores minería y telecomunicaciones son los sectores que, en lugar de aumentar la participación del VA en su PB, lo disminuyen indicando una pobre integración con la economía doméstica. Por el contrario los sectores de construcción, manufactura, alojamiento y restaurantes, pesca y electricidad, gas y agua son los que más han incrementado su participación.

En conclusión, el indicador de la PB es más consistente con la teoría del crecimiento económico y más útil para medir y anticipar los altibajos del ciclo económico. La PB también demuestra que, contrariamente a lo que comúnmente se informa en los medios financieros, el gasto empresarial es mucho mayor y más importante que el gasto del consumidor en la economía.

El PBI estima el valor del uso final en la economía. Permite medir el gasto de los consumidores, del gobierno, la inversion y del sector externo, pero no cuenta toda la historia de la actividad productiva y comercial. El PBI incluye los gastos de capital fijo, pero omite un componente crítico: el gasto de las empresas para mover el proceso de producción a lo largo de la cadena de suministro, lo que los economistas llaman bienes en proceso o lo que las empresas llaman gasto B2B.

La PB incluye lo que el PBI excluye y por lo tanto es un mejor indicador de la marcha de la economía. El INEI debería adecuar sus procedimientos para elaborar un indicador de la PB con frecuencia trimestral para tener una visión más real y oportuna de la marcha de la economía.

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