Por referéndum fue rechazada la reelección de congresistas

Por referéndum fue rechazada la reelección de congresistas

El domingo 9 de diciembre de 2018 los peruanos por amplia mayoría rechazamos la reelección de los congresistas (más de 13,59 millones de votos) que el actual Congreso, de espaldas a la voluntad popular, acaba de aprobar para restituirla.

En otras palabras, la voluntad de millones de peruanos, que hicimos uso de uno de los mecanismos de participación ciudadana más importantes del sistema democrático, y que, por si fuera poco, está consagrado en el artículo 32° de la Constitución Política de 1993, cuya vigencia defenderé indesmayablemente porque la creo idónea para la contemporaneidad peruana, ha sido tirada al suelo porque se les ha ocurrido a 93 parlamentarios restablecerla, desconociendo la decisión del soberano, y por esta medida agrietando al país, seguramente sin proponérselo, camino otra vez hacia la polarización que perturbe la gobernabilidad hasta el 2026 por la que tanto abogamos.

Para hacerlo, se han valido del camuflaje de la aprobación del retorno a la bicameralidad, con la que, estricto sensu, estoy totalmente de acuerdo, porque conforme el derecho constitucional comparado, en aquellos países en los que el poder legislativo cuenta con dos cámaras, está ampliamente demostrada una mayor eficacia parlamentaria.

Por tanto, debemos separar la paja del trigo, lo que en el Perú no se ha hecho precisamente para conseguir el objetivo de continuar en el cargo de representación.

Desde la academia y sin hipotecas, recordaré a la ciudadanía mis argumentos sobre la no reelección de los llamados “Padres de la Patria”, y que conceptualmente son básicos para comprender con exactitud la naturaleza del ejercicio parlamentario: 1.° El cargo de congresista de la República no es para hacer carrera política, sino para ejercer la alta, honrosa y privilegiada representación nacional en el período de 5 años por expresa voluntad del soberano que es el pueblo.

Al llegar al parlamento, entonces, no lo hacen para entrenarse ni ganar experiencia porque no han sido elegidos para que se queden para siempre en el Estado como sí sucede con los servidores y los funcionarios que componen el aparato burocrático del Estado; 2.° Nadie es imprescindible. Los elegidos aprenden el trabajo parlamentario en la cancha e incluso cuentan con el soporte calificado de los asesores; 3.° A todos por igual. Nada justificaba que a los congresistas no se aplicara la ley que prohíbe la reelección inmediata del presidente, los gobernadores y los alcaldes; y, 4.° Ningún parlamento del mundo puede evitar u oponerse a la voluntad del pueblo que es el soberano del Estado.

Esto último es muy importante y la decisión que acaba de adoptar el Congreso –es verdad que para que sea aprobada totalmente falta que se haga en una segunda legislatura ordinaria–, constituye un grave atentado contra el pacto universal que consagra que la voluntad del pueblo siempre es superior y definitiva si no, entonces, cuál es el sentido del referéndum que es la consulta al pueblo.

En cuanto a la referida bicameralidad, como he referido líneas arriba, no tengo sino palabras de regocijo para que pudiéramos contar nuevamente un Congreso con dos cámaras: El Senado y la Cámara de Diputados que, de haberlo tenido, nos hubiera evitado este tipo de aprobaciones porque las normas deben pasar por un filtro; sin embargo, y con la misma seriedad con la que argumento el respeto a la no reelección parlamentaria ya decidida por los peruanos, para que usted, respetado lector, no se deje sorprender, también digo enfáticamente que no crea a aquellos que vociferan que, contar con dos cámaras, será más costoso para el país. Es todo lo contrario, por lo que creerlo un mayor gasto es pura demagogia.

(*) Excanciller del Perú e Internacionalista

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