El Perú ha votado. Tres hechos son claros: la altísima inasistencia, sobre todo llama la atención el mismo en la alta mesocracia limeña; la magra votación de todos los candidatos y la polarización extrema de las candidaturas que pasan a segunda vuelta.

El país, los trabajadores y los emprendedores sufren de un espectro político marcado por la fragmentación y un nivel de debate bastante pobre. No hay una propuesta política que impulse el consenso social y democrático.

Por ello, analizaremos la segunda vuelta desde la perspectiva de los intereses de las grandes mayorías del Perú.Tenemos al frente una elección entre un marxista radical, muy fuerte en el sector gremial educativo (huelga del año 2017) y la hija de Fujimori, que representa de manera simbólica y política el gobierno no democrático de su padre.

Los intereses de las mayorías nacionales del Perú se resumen en dos temas: a) La Agenda Social en la patria, determinada por la falta o pérdida de trabajo por parte de los trabajadores y emprendedores, y b) cautelar las libertades políticas y económicas propias de la democracia, en un contexto ya de deterioro institucional propiciado
por el Gobierno de Vizcarra-Sagasti.

Por eso, las dos preguntas que debemos hacernos son: ¿Vladimir Cerrón y Pedro Castillo, van a respetar las libertades políticas e individuales? ¿Vladimir Cerrón y Pedro Castillo, van a resolver con sus recetas estatistas la Agenda Social del empleo en el Perú?

Respecto de las libertades democráticas, tanto Castillo como su jefe Cerrón han dado señales de que optan por un sistema político autoritario y de cese de libertades. Ahora, respecto dela grave Agenda Social pendiente, ¿las propuestas de Vladimir Cerrón y Pedro Castillo de expulsar la inversión extranjera, de nacionalizarlos sectores productivos, de ultra planificación estatal de la dinámica económica van generar empleo en el Perú? Políticas
de esta orientación extrema, han generado una gran crisis de pobreza en Venezuela, en Cuba y ahora en la Argentina. Desde el punto de vista de la minería (grande o pequeña), incluso de la agricultura no representan una opción sensata ni técnicamente viable.

Las propuestas de Vladimir Cerrón y de Pedro Castillo significan una opción segura de implementación gradual del autoritarismo en nuestras tierras y nada que signifique desarrollo económico.Por el lado de la hija de Alberto Fujimori, los pendientes en la institucionalidad democrática como de deslinde con la corrupción son inmensos.

Planteada así la situación en los hechos reales de la política, urge el impulsar la construcción de un gran Consenso Nacional, Popular, Social y Democrático, que priorice la lucha contra la pandemia
y la generación de empleo.

Todo el Perú popular y emprendedor, toda la verdadera sociedad civil de los dirigentes sociales de los organizaciones sociales de base (no hablamos de las redes de ONG San isidrinas), todos las mypes y pymes, todo el mundo popular económico mayoritario que genera valor todos los días (llamados “informales” por el sistema), toda la comunidad política democrática peruana, todos los profesionales e independientes que desean un país competitivo como justo,debemos trabajar y apoyar para que este consenso por el trabajo y la libertad se construya.

El Perú de clase media y el Perú popular emergente deben cerrar nuevamente las puertas al autoritarismo y al estatismo extremista de la pobreza y corrupción. Peor aún si hay fundadas sospechas de que esta opción maneja un doble discurso respecto a la violencia terrorista que vivió el Perú.

Desde esta tribuna instamos a todos a trabajar en esa inmensa y necesaria perspectiva social, democrática y popular.

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