“Solo la opresión debe temer al pleno ejercicio de la Libertad”, es una frase muy potente del gran José Martí, que calza perfectamente para nuestro momento político en Perú. En pocos días los pueblos de nuestra patria deben elegir al nuevo Presidente en la segunda vuelta. Anteriormente ya señalamos que las propuestas de Vladimir Cerrón y de Pedro Castillo significan una opción autoritaria y nada que signifique desarrollo económico… y además que urge impulsar la construcción de un gran “Consenso Social, Popular, Nacional y Democrático”

En esa perspectiva, la oscura sombra del totalitarismo estilo «Socialismo del siglo XXI” se cierne sobre los intereses y libertades de los trabajadores y emprendedores. La oligarquía mercantilista sabrá hacer negocios con el eventual nuevo régimen llegado a Palacio, para con toda seguridad intercambiar concesiones y corruptelas. Parte de los grandes intereses mercantilistas que han destruido al Perú se podrían poner la etiqueta de “nacionalistas” y, junto con el Stalin de turno, ahondarán la crisis
económica y la pobreza.

Que no haya ninguna duda que las primeras víctimas del autoritarismo en Palacio serán los sindicatos de trabajadores y sus dirigentes, y serán también la inmensa mayoría de emprendedores populares emergentes con medidas fiscales draconianas y hasta policiales. El trabajador organizado y el emprendedor que produce valor serán castigados y criminalizados.

¿Qué hacer? Defender e impulsar una agenda democrática concreta para que el Gobierno que venga respete las libertades políticas y económicas, y que impulse un profundo programa por la justicia social.

La amenaza para el Perú no es sólo un tipo de comunismo delirante al estilo de Corea del Norte (que nos traerá la pérdida de la libertad junto a mucho mayor pobreza), sino también es la inmensa exclusión de grandes sectores de la población, que durante los últimos 10 años han visto empobrecerse a sus familias, sufrir el criminal abandono en la pandemia, mientras los grandes lobbies de derecha como de izquierda (ciertas redes de ONGs) se llenaban de recursos que de otro modo no hubiesen obtenido.

El Programa por la Justicia Social debe vincular de manera concertada, los principales ingresos del país con el desarrollo de políticas públicas que generen igualad de oportunidades y Derechos para todos, especialmente para los más excluidos y pobres. Para construir un rumbo de país competitivo y justo, que no se agote en sólo decir no a un modelo trasnochado, en estas horas de incertidumbre y parálisis de algunos, alcanzamos 5 propuestas al debate público y a la comunidad política democrática:

a) Implementación de un Programa Estado-Comunidad que atienda a la pequeña agricultura familiar campesina de extrema pobreza. Experiencias anteriores pueden ser orientadoras en el diseño para las realidades de hoy día.
b) Ley reservada que asocie un porcentaje de la utilidad minera a la salud y a la educación pública, como la Ley Reservada del Cobre en Chile.
c) Creación del Banco de la Juventud, dirigido a financiar estudios y emprendimientos asociados al desarrollo.
d) Programa de formalización y crédito de la pequeña minería.
e) Esquema para que los monopolios y oligopolios en los sectores financieros, energéticos, farmacéuticos, seguros, paren suabuso y se garantice auténtica libre competencia.

El Perú trabajador, el Perú popular, el Perú emprendedor, será nuevamente el que salve al país del Totalitarismo, e impulse la sociedad hacia un modelo de justicia social y competitividad en Libertad.

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