PPK, Humala y Castillo

PPK, Humala y Castillo

Ollanta Humala ayudó a que el castro chavismo se abriera paso en nuestro país. Pedro Pablo Kuczynski, PPK, lo sabía y calló. El gobierno de Humala (2011-2016) fue inservible y corrupto, para muestra la costosísima refinería de Talara. Con él comenzó el derrumbe de la democracia liberal peruana. Nos enrumbó a los brazos de cualquier Pedro Castillo. Y con eso contribuyó PPK, enemigo del Perú desde tiempos del primer gobierno del arquitecto Fernando Belaunde Terry; luego como ministro de Alejandro Toledo (haciendo volver a la corrupta Odebrecht, desterrada por el presidente Fujimori); y finalmente aliándose, en la segunda vuelta de 2016, con caviares y comunistas contra Keiko Fujimori.

Cuando PPK fue primer ministro de Alejandro Toledo supo que, en las elecciones de 2006, Humala fue apoyado por Venezuela. Durante cinco años PPK calló. En 2011 cuando era un candidato a la cola reventó una bomba mediática que ni así lo llevó a segunda vuelta. El banquero-lobista-candidato, aseguró a ‘El Nuevo Herald’ que Hugo Chávez financió la campaña de Humala en 2006 (que no ganó) y que podía estar haciendo lo mismo en la campaña de ese año (en la que llegó a presidente). Kuczynski reveló que “El dinero era enviado en maletas que ingresaban al país a través de la valija diplomática de la embajada venezolana y luego entregadas secretamente a Humala (que) deberían ser sumas grandes, sin duda de varios millones de dólares”.

En las elecciones de 2016 lejos de buscar una alianza con la candidata de la democracia liberal, lanzó una campaña de demolición contra ella, contra Keiko Fujimori, en la que sobraron los insultos de los “compagnons de route” (compañeros de ruta-comunistas y caviares) para desaparecer al fujimorismo. Él, su gente y la prensa meretriz montaron un operativo político usando a América Televisión, el canal en el que mantiene acciones el principal cómplice de Odebrecht en el Perú y uno de los grandes beneficiados por el gobierno de PPK, es decir José Graña M.Q.

Una infeliz colombiana creó la patraña de que un ‘informante’ de la DEA investigaba a Fujimori por lavado de activos. El ‘informante’ no era tal y la DEA y el Departamento de Estado negaron que la candidata estuviese bajo investigación.

Nunca el Perú había estado más cerca de consolidar la economía social de mercado que tanto redujo la pobreza desde mediados de los 90, pese al hipo humalista, pero PPK creó la narrativa del Congreso obstruccionista que no lo era tal pues le otorgó facultades especiales para legislar. Kuczynski se vio obligado a renunciar por chicharrones pasados, justamente con Odebrecht. Nos heredó al ex apoderado de Graña y Montero, en Moquegua, y proveedor de Odebrecht, Martín Vizcarra, que profundizó la corrupción y la desestabilización democrática. Tras su caída apareció Francisco Sagasti y su marxismo cultural. Y todo esto por el “de lujo”.

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