Suena el despertador, de manera acelerada salto de la cama y me apuro en tomar un baño y vestirme para salir a trabajar. A medio vestir pongo agua a hervir para preparar un café y poder tomar algo antes de meterme en el ritmo propio del negocio. Tomo un poco de café, cuidando de no quemarme y pocos minutos después, dejando a medio consumir el desayuno, empieza la lucha diaria para poder generar los ingresos esperados por mi empresa.
Es un hecho, ya regresamos a la rutina típica que vivíamos antes de la cuarentena, a ese movimiento agitado diario donde nada importa más que llegar a tiempo y cumplir con las responsabilidades; regresamos a la rutina sólo que esta vez usando mascarillas

¿Qué aprendimos en esta cuarentena? Aparte de esa sensación de vivir en un país sin bandera donde los kilómetros que recorríamos a diario se redujeron al área de nuestras casas, dejando de lado la ansiedad que nos provocó el estancamiento de todas nuestras actividades, ¿qué aprendimos? Al parecer, nada.

Hablar de priorizar nuestra salud versus nuestra economía, no debería ser algo tan ambiguo, creo que todos tenemos claro que sin salud, ningún negocio o emprendimiento podrá ser posible. Es importante entender la diferencia entre “perder” y “dejar de ganar”. Como empresarios debemos tener muy clara esta diferencia, el dejar de ganar va directamente contra los resultados esperados, mientras que perder compromete aquello que ya logramos.

Al iniciar esta cuarentena por motivos de pandemia, lo que realmente ocurrió es que dejamos de ganar lo que habíamos proyectado para estos meses, muchos de nuestros negocios viven del día a día por lo que la sensación de pérdida era continua, pero en realidad no podíamos hablar de pérdida al inicio de esta cuarentena.

Hoy, las pérdidas para muchos fueron tan grandes que los llevaron a cerrar, pero los que continuamos en pie, ¿resistiremos otro periodo de para similar?

La posibilidad de una nueva cuarentena está latente, la responsabilidad de ella es enteramente nuestra, queremos ser responsables con nuestra economía, con nuestros emprendimientos, empecemos por ser responsables con nuestra salud y la de nuestro entorno. Para lograr una economía saludable, debemos partir por ser saludables nosotros mismos; ya superamos estos seis meses de estancamiento, ¡valoremos ese esfuerzo cuidando de no caer nuevamente en ello! Hagamos el mejor negocio posible ahora para todos, evitar siendo responsables que volvamos a caer en cuarentena.

Buena semana para todos.