El Plan de Gobierno que Perú Libre presentó a las autoridades electorales junto con su candidato Pedro Castillo, en su introducción y como base del mismo parte de una apreciación falsa de la realidad.
Afirma que “…la libertad de mercado, libertad de empresa, libertad de industria y libertad de finanzas, quebraron nuestra incipiente industria nacional pública y privada; se socializaron las pérdidas y privatizaron las ganancias; se dio exclusividad monopólica a las empresas extranjeras; con la flexibilización se autorizó mayor explotación legal al trabajador; se incrementó la brecha de desigualdad en el país; el hombre quedó reducido a ser un medio de producción o simple mercancía; y nos llevaron a una condición de neocolonia…”
Esconde la falsa afirmación, que es a raíz de que nos involucramos comercialmente con todo el mundo, dejando atrás la economía cerrada y de subsistencia, que nuestro Perú inició su despegue, con el resultado de mayores oportunidades laborales y por supuesto con elevación de niveles de vida. Ello insuficiente, pero el camino o la vía es la adecuada. Los países que se abrieron al mundo son los que han progresado, mientras que los que han cerrado sus fronteras y espantado a la inversión, sufren las consecuencias adversas, como es desesperanza, desempleo y hambruna, sino miren a Venezuela.
Falso también que con las libertades se quebró a nuestra industria nacional. Todo lo contrario, crecieron todas las actividades, tanto extractivas como productivas, comerciales y de otros servicios. Lean siquiera las estadísticas y los boletines del Banco Central de Reserva. Gracias a las libertades y a los esfuerzos de los peruanos, tenemos balanza comercial positiva y elevación de niveles de vida.
Qué bien suena decir “se socializaron las pérdidas y privatizaron las ganancias”. Esa narrativa es mentirosa pues las pérdidas terminan con la empresa y no arrastran a la sociedad y, en cuanto a las ganancias, nadie trabaja para no ganar, pues en adición el afán de lucro es absolutamente legítimo y lícito, sino pregunten a los pequeños emprendedores.
Solo hay monopolio de candidez, en exclusivo dominio de los antisistema.
En lo laboral la flexibilización no existe. Es una falacia su solo enunciado, dado que en el Perú las regulaciones laborales son severas y los beneficios bastante mayores que muchísimos países del globo. Lo que tenemos que mejorar es la productividad de los empleadores para tener mejores retribuciones.
La desigualdad a la que se refiere Perú Libre no se ha ampliado sino reducido y ello gracias a que hay mejores posibilidades de estudios, sobre todo en el estamento universitario, crecimiento de la economía con mayores oportunidades laborales, tan prueba de ello es que se redujo la pobreza pre pandemia y aumentó la clase media. Insuficiente ello, por supuesto, pero podemos seguir mejorando para achicar la brecha, sobre todo para ir a la igualdad de oportunidades, no necesariamente de meta pues ello dependerá del esfuerzo de cada cual.
Concluyen en que estamos yendo a una condición de neocolonia, solo cierto si Perú Libre logra gobernar, en que seremos satélite comunista. No lo duden.

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