La modernización de la Refinería de Talara fue presupuestada en US$ 2,730’341,603, pero el proyecto final de deuda creció inexplicablemente a US$ 7,874’000,000, que serán pagados por los peruanos hasta el 2045. El incremento se debió a más de 20 adendas firmadas entre Técnica Reunidas y Petróleos del Perú S.A., que modifican montos por US$1,008’912,739.67 más, y también con el Grupo Cobra por US$24’166,130.00. Gestiones en las que participaron presidentes, expresidentes, directorios y altos gerentes generales sin ningún control.

Petróleos del Perú S.A. y las Cías. Técnica Reunidas y Grupo Cobra tienen entre sí subcontratistas (investigados por asociación ilícita para delinquir, colusión agravada, cohecho activo genérico, corrupción de funcionarios, etc., que involucran los últimos cinco gobiernos nacionales: Odebrecht, Graña y Montero, Camargo Correa, Andrade Gutiérrez, entre otros).

Sorprende el cambio de logotipo de Petroperú por US$ 76 millones, gastado en plena pandemia. La investigación de José Briceño, de la FPP, revela que el contrato de los Seguros de Petróleos del Perú adjudicado a Marsh Rehder por millones de dólares, fue suscrito con un familiar del gerente de Suministros, Santiago Santa María Rizo Patrón, por el embarcadero Iquitos, quien a su vez contrata con su primo hermano Eduardo Rizo Patrón.

El módulo hospitalario de Talara costó aproximadamente S/ 10 millones, contrato cuestionado en medios de comunicación. La Refinería de Pucallpa está cerrada, gastando más de S/100 millones anualmente en transporte para llevar combustible a esa región. Las Plantas de Ventas y Terminales del Sur han sido entregadas a terceros. ¿Cuál es la justificación? La gerencia de Gestión Social entre el 2019 y 2020 manejó un presupuesto de S/ 32 millones para el relacionamiento con las comunidades nativas y S/2’700,000 en asesorías, sin embargo los conflictos sociales no disminuyen.

Petroperú informa sobre la venta del edificio institucional ubicado en San Isidro, algunas plantas complementarias de la nueva refinería de Talara, el club de Petroperú, que pertenece a los trabajadores por más de 40 años, las casas de los Órganos y Punta Sal, es decir todos los activos. Esa administración ha puesto en riesgo el patrimonio de la petrolera estatal.

Existe malestar generalizado en todo el personal de Petroperú que manifiesta su rechazo al ver cómo las normas de transparencia, equidad, legalidad e igualdad son dejadas por intereses personales y quien se atreve a protestar es inmediatamente despedido. Presidente Sagasti, más atención con lo que sucede en la empresa petrolera de los peruanos.