El 29 de enero tendremos elecciones congresales y la mayoría de ciudadanos peruanos desconoce que nuestros congresistas son elegidos luego de haberse cumplido varios pasos, que deben ser superados o alcanzados por los partidos políticos que los proponen al Congreso de la República. Luego de su inscripción, deben pasar la barrera electoral (Ley 28617), que consiste en alcanzar el 5% de los votos válidos a nivel nacional. La cifra para estas elecciones, según el Reniec, es de 24’799,384. Haciendo un cálculo aproximado y asumiendo que tendremos 20’000,000 de votos válidos, los partidos van a necesitar 1’000,000 de votos válidos. Como se puede observar, es una cifra que pocos partidos alcanzarán. Los que no lo logren tienen otra opción: obtener seis escaños en más de una circunscripción electoral, como Lima o Ucayali.

Los que superen la valla pueden acceder a la distribución de escaños, que se realiza con la cifra repartidora. La finalidad es atenuar la excesiva dispersión o fragmentación en la representación política, reduciendo el número de bancadas en el Congreso. Los partidos sobrevivientes son los únicos que entran al procedimiento de repartición de escaños a través del método D’Hont (matemático austríaco), que busca la repartición proporcional de escaños teniendo en consideración la votación obtenida. Se utiliza en el Perú desde 1963, hace 56 años. También se aplica en Argentina, Chile, Colombia, Venezuela, Austria, España, Portugal, Polonia y otros países.

Para obtener la cifra repartidora con éste método se toma la votación que alcanzó cada partido procediendo luego a dividir esa cifra partiendo de la unidad y luego entre los números enteros sucesivos. Al concluir esto, se colocan las cifras obtenidas en forma descendente hasta llegar al número de curules a repartir, si son cinco se obtiene la quinta cifra que será la cifra repartidora. Luego, se procede a tomar el número de votos obtenido por cada partido y se efectúa una división teniendo como cociente la cifra repartidora. En las divisiones de éste método no se toma en cuenta los residuos y por tanto no se opera con fracciones o decimales. Los cocientes son las curules obtenidas operándose siempre con números enteros.

Luego de éste procedimiento matemático entramos a la segunda etapa, que es verificar en los partidos que han ganado una curul, quién ha obtenido el mayor voto preferencial. Es falso que la curul se le entrega al número uno de la lista y así sucesivamente.

Como se puede observar, puede existir un candidato que obtenga la mayor votación preferencial considerando todos los partidos en competencia, pero no accederá al Congreso si su partido no ganó una curul.
En conclusión, la elección de congresistas no tiene los mismos procedimientos con que elegimos a nuestras autoridades locales, provinciales o regionales, donde sale elegido el que más votos obtuvo. Para el Congreso, el partido tiene que superar la valla electoral y ganar la (las) curules luego de aplicarse la cifra repartidora.

Finalmente, sin ánimo de desmoralizar a nadie, el hecho es que los candidatos de los partidos pequeños tienen una opción muy remota de llegar al Congreso.

Esto ya sucedió en Cajamarca en la elección congresal del 2016, donde el partido Democracia Directa ganó varias curules y no pudo acceder al Congreso por no haber superado la valla electoral al quedarse con el 4.9% de la votación nacional y no haber obtenido cinco curules en dos circunscripciones electorales diferentes.

Tengamos claras las reglas y no nos dejemos influenciar por quienes participarán directa o indirectamente en las próximas elecciones congresales y ni siquiera las conocen. Algo parecido sería jugar fútbol sin saber que existen los penales.

Carlos Tubino Arias Schreiber