Cuando se defiende la libertad económica establecida en la Constitución del 93 mostrando -con data objetiva- el crecimiento que ha generado y a cuántos peruanos ha beneficiado, la izquierda hace oídos sordos. Afirman que la Constitución sólo ha beneficiado a una élite, a los grandes intereses económicos.

Argumentan que no es tan significativo que el índice de pobreza haya disminuido y que hablar del incremento en nivel de ingresos promedio de los peruanos pretende ocultar una real precarización y vulnerabilidad que se ha mantenido a pesar del “aparente” progreso económico. Consideran que no mucho ha cambiado en los últimos 20 años y que tomar en cuenta sólo el nivel de ingresos refleja una visión limitada de la realidad nacional.

Es verdad que no podemos hablar solo de ingresos. Si bien es cierto que el PBI per cápita se ha sixtuplicado desde que hay libertad económica, que millones de peruanos han dejado de ser pobres y que se ha reducido la desigualdad, nadie niega que aún tenemos un largo camino por recorrer. Deberíamos poder estar en una mejor posición de la que tenemos hoy; sin embargo, es un hecho innegable que el Perú de hoy es un país radicalmente mejor que el Perú de finales de los 80.

Hemos mejorado desde todo punto de vista. Para demostrarlo es necesario hablar de la pobreza multidimensional; es decir, la pobreza no sólo entendida desde el nivel de ingresos de las personas, sino tomando en consideración factores como acceso a salud, educación y calidad de vida.

De acuerdo a estudios de las Naciones Unidas, el Perú ha sido reconocido como uno de los países que más ha reducido sus carencias en los 10 indicadores que se incluyen en Índice de Pobreza Multidimensional del año 2019. Este es un estudio realizado por el PNUD junto a la Universidad de Oxford que hace un seguimiento de la evolución de la pobreza multidimensional de 110 países.

Estamos hablando de nutrición, años de escolarización, mortalidad infantil, acceso a agua potable, saneamiento, luz y cableado, bienes económicos, entre otros. Solo desde el 2006 hasta antes de la pandemia, el Perú había reducido la pobreza multidimensional de 20% a 12.7%.

Nuestro país es, objetivamente hablando y desde una perspectiva multidimensional, un mejor país que hace 20 años. Hay menos desnutrición, los niños pasan más años en el colegio, menos niños mueren y más peruanos cuentan con acceso a servicios básicos. No lo dicen los grandes intereses económicos para engañarnos y perpetuar sus estructuras de poder, lo dicen el PNUD y la Universidad de Oxford.

Ahora, esto no quiere decir, bajo ningún punto de vista, que no tengamos un largo camino por recorrer aún. Es urgente llevar a cabo una profunda reforma del Estado para poder seguir creciendo e incluir a cada vez más peruanos en ese crecimiento. Pero eso no lo vamos a lograr ignorando la realidad, poniendo la ideología por encima de los hechos y siguiendo los dogmas anticuados que nos llevaron a la debacle social y económica de fines de los 80.