Según las últimas encuestas, es probable que el escenario para el Congreso complementario mantenga el número de grupos parlamentarios de las pasadas elecciones, es decir 6 agrupaciones políticas, y eso es bueno. Con un número reducido de grupos parlamentarios, los acuerdos políticos fluyen y el entendimiento entre ellos permite que el Congreso funcione mejor.

No olvidemos que el Congreso complementario tendrá una corta duración, y que el país necesita de una institución que sepa canalizar las demandas sociales más que convertirse en una fábrica de leyes.
Estos meses en que Congreso está reducido al funcionamiento de la Comisión Permanente, ha demostrado que no ha sabido usar su espacio de control y fiscalización, ciñéndose tardíamente a lo que establece la Constitución en cuanto a la revisión de los Decretos de Urgencia.

Es por ello que parte del trabajo futuro que debe tener el Congreso, debe dirigirse a mejorar su Reglamento para que esta institución funcione mejor.

Hay costumbres que el Reglamento mantiene que deben ser desechadas, por ejemplo, el proceso de incorporación de un congresista demora entre cuatro y seis horas; llamar por su nombre a cada uno y que suba al estrado del hemiciclo para que jure el cargo, y tomarse la fotografía de rigor, es un procedimiento que si bien forma parte de las reglas vigentes podría sustituirse por un juramento corporativo, el cual ahorraría tiempo y dinero.

La aprobación del cuadro de comisiones ordinarias, demora dos meses en promedio por año, cuando bien podría aprobarse, conforme al reglamento, durante los primeros cinco días hábiles de instalada la legislatura y que su duración sea para todo el período, reduciéndola también en su número ya que veinticuatro resultan exageradas.

El Reglamento del Congreso precisa de urgentes modificaciones que sólo serán posible realizarse, siempre y cuando exista la voluntad de hacerlo. Llegar al nuevo Congreso, con reglas anacrónicas, sería la primera derrota para el país que espera un parlamento diferente. No ganamos nada con nuevos actores, si los procedimientos son los mismos. El Congreso de ahora podría con sus funcionarios ensayar una propuesta de cambios para que los nuevos parlamentarios encuentren un material, para perfeccionarlo, discutirlo y aprobarlo rápidamente. Dicha actitud con una debida difusión, podría mejorar la imagen de este Congreso dejando un legado importante para que la institución parlamentaria se consolide. No es complicado proponer una nueva estructura y procedimientos para el funcionamiento del Congreso.