Mientras que el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, se encuentra en plena faena para poner en marcha un estímulo económico por US$1,9 billones y presenta un plan por US$ 2.3 billones para la generar empleo vía la infraestructura, tal como también trazan China y Europa, en este lado del continente nos encontramos debatiendo no solo cuál es el modelo económico que necesitamos seguir sino además qué tipo de democracia queremos.

En esta segunda vuelta electoral necesitamos propuestas concretas, para que los peruanos tengamos claro cómo se generarán más de 2 millones de puestos de trabajo en un corto plazo, de qué manera podremos reactivar la economía, cómo podremos generar los ingresos para pagar la deuda a 100 años en la cual ya estamos embarcados y qué pasará con la lucha contra el COVID-19.

Hoy no tenemos en el panorama ni un proto ministro de economía ni de salud, en ninguno de los dos virtuales candidatos a la segunda vuelta. Lo que tenemos a casi una semana de las elecciones son otra vez calificativos de un lado y otro, pero poca sustancia, mientras sigue pasando el tiempo.

Quien gane la Presidencia de la República no podrá asumir que los peruanos esperaremos pacientemente a que se acomode, que tenga una luna de miel política, que aprenda cómo funciona la gestión pública, que recién arme su gabinete y elija a su premier cuando pueda. A los peruanos se nos acabó la paciencia para las divagaciones.

Si el objetivo es generar empleo con la inversión en infraestructura, ambos candidatos deberían profundizar en la cifra dada a conocer por el Instituto de Economía y Desarrollo Empresarial de la Cámara de Comercio de Lima, institución que ha identificado un total de 300 proyectos de infraestructura pública en transporte. Esta cartera significa US$ 72,166 millones de inversión bajo distintas modalidades de ejecución.

Asumiendo que ambos candidatos ya tienen mapeadas estas cifras, les toca informar qué prioridad le darán a tal o cual proyecto, en cuánto tiempo la infraestructura estará lista para el uso, cuánto empleo generará cada una y sobre todo cómo garantizarán que el dinero no caiga en un club de la construcción 2.0.  Lo que necesitamos los peruanos son precisiones, cifras, planes concretos, no ideas gaseosas porque el hambre, desempleo y muerte es noticia diaria.

De igual manera, la estrategia de lucha contra el COVID-19 debe ser desarrollada ampliamente. Hoy más que nunca, es imperativo conocer no solo al equipo económico sino al de salud que podrá sacarnos de la situación actual, lo más rápido posible.

Las elecciones realizadas el 11 de abril, deberían haberle dejado en claro a ambos candidatos que ninguno alcanzó un respaldo y muchos peruanos estamos a la espera de propuestas concretas, solidas y claras. Conseguir disminuir significativamente nivel de ausentismo (lo cual revela una irresponsabilidad cívica) es uno de los retos adicionales que deben asumir. Mientras más gente en las urnas, más legitimidad tendrá quien salga presidente.