La recuperación económica se ha estancado.

El INEI divulgó esta semana las cifras oficiales de la producción nacional del mes de agosto. El PBI real cayó 9.8%. Es el sexto mes consecutivo de retracción del PBI. Los indicadores adelantados de actividad (demanda de electricidad y niveles de desempleo para los meses de septiembre y octubre) parecen indicar que el ritmo de recuperación de la economía se ha estancado. En el mes de agosto todos los grandes sectores económicos registraron retracciones en su crecimiento anual (ver Tabla 01).

Utilizando los últimos datos disponibles hemos actualizado las proyecciones para el periodo 2020 – 2021 utilizando nuestro modelo mensual Maximixe-Predice. Los resultados se presentan en la Tabla 01 juntamente con las proyecciones realizadas por el BCRP en su reporte de inflación del mes de septiembre.

Nuestras proyecciones señalan que la retracción de la economía en este año será mayor que la proyectada por el BCRP, porque estimamos una mayor retracción en los sectores comercio, hoteles y restaurantes, espectáculos, bares, salones de belleza y transporte que no han podido retomar sus actividades a su máxima capacidad debido a las restricciones impuestas por el gobierno.

Para el año 2021, nuestras proyecciones también arrojan un crecimiento inferior al proyectado por el BCRP. La principal discrepancia entre nuestras proyecciones y las del BCRP para ese año están en los sectores Construcción y Minería. En un año electoral, con la demanda seriamente restringida y con los problemas de Lava Jato y el Club de la Construcción, la inversión privada difícilmente se reactivará. La inversión pública será insuficiente para hacer crecer el sector construcción en los niveles proyectados por el BCRP. Algo similar ocurre con el sector minero. Si bien los precios de los minerales se han recuperado, los volúmenes de producción del sector minero continúan por debajo de sus niveles pre pandemia. No se espera una recuperación de la demanda mundial de minerales y continúan las restricciones a las inversiones en el sector minero. En este contexto no se esperaría un crecimiento vigoroso de este sector.

Por otro lado, nuestras proyecciones nos indican que el PBI potencial ha dejado de crecer para entrar en una zona de decrecimiento por falta de inversión y empleo. En el Gráfico 1 se presenta la evolución de la variación porcentual anual del PBI potencial y el PBI observado mensual y del acumulado de los últimos 12 meses. Como consecuencia de la forzada cuarentena, las variaciones anuales del PBI mensual se han vuelto muy volátiles. En los meses de abril y mayo tuvimos caídas de 39.9% y 32.7%. Por lo tanto, por efecto del rebote estadístico se esperan elevadas tasas de crecimiento (superiores al 10%) a partir del mes de marzo de 2021. Pero estas tasas de crecimiento pueden ser engañosas. Pueden crear una falsa sensación de prosperidad.

Un mejor indicador es la variación acumulada del PBI en los últimos 12 meses. Este indicador no solo elimina las estacionalidades de la producción nacional sino que, por su naturaleza, tiene un comportamiento menos volátil. Este indicador mide la variación del PBI en periodos consecutivos de 12 meses cada uno. Así el indicador de diciembre de 2020 mide la variación del PBI del año 2020 comparado con el año 2019 y, por lo tanto, su variación representará el crecimiento de ese año. Como se aprecia en el Gráfico 1, el impacto de la forzada cuarentena se distribuye proporcionalmente a lo largo de los meses y también nos indica el ritmo de la recuperación económica, libre de las volatilidades propias del indicador mensual.

En el mes de agosto se observa que el PBI del período septiembre 2019-agosto 2020 fue 9.6% menor a los 12 meses que concluyeron en agosto de 2019. Como las tasas de crecimiento del PBI mensual continuarán siendo negativas hasta febrero de 2021, se espera que este indicador continúe cayendo hasta febrero 2021 para iniciar su recuperación a partir de marzo de ese año.

La anterior tendencia permite anticipar una caída de 14.4% en el PBI acumulado para el 2020. Del mismo modo se espera que este indicador llegará a mostrar un crecimiento positivo recién en el mes de agosto de 2021, para cerrar con un crecimiento anual de 7.6% en el 2021. Sin embargo, ese crecimiento de 7.6% será inferior a la caída del 14.4% de este año, lo que significa que el nivel del PBI en 2021 será 7.9 % inferior al nivel alcanzado en 2019. Podemos concluir, por lo tanto, que la recuperación de la economía tomaría más tiempo que lo esperado.

¿Qué consecuencias pueden derivarse de una recuperación lenta? La principal es que el nivel de desempleo se mantendrá elevado y que el sector informal continuará creciendo a costas del sector formal, aumentando los niveles de pobreza y la posibilidad de un estallido social de imprevisibles consecuencias. La situación podría agravarse si hay un rebrote de la pandemia que obligue a nuevas cuarentenas o que el congreso o las nuevas autoridades continúen con las medidas populistas como las que estamos experimentando en estos meses. Las autoridades deberían tomar en cuenta estas proyecciones para ajustar el presupuesto del 2021 y evitar dejar al gobierno entrante una situación fiscal delicada. (El contenido de esta columna se puede consultar en http://www.prediceperu.com/).