La semana pasada me referí a dos aspectos de la actuación del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) llamado también a fiscalizar la legalidad de la labor de los otros dos entes del Sistema Electoral, ONPE y Reniec.
Hoy debo resaltar con preocupación la situación anormal que significa que el Pleno del JNE no esté completo en cuanto al número de sus integrantes –cinco- previsto por la Constitución (Art. 179°) gracias al caos que afecta la vida institucional del Colegio de Abogados de Lima, que no solo no ha logrado renovar su Mesa Directiva pese a dos procesos electorales realizados y anulados, sino que tampoco ha realizado la elección de quien debía integrar el Pleno del JNE, al vencerse el mandato de su representante a inicios de julio de 2020.
Como si ello no bastara, y no pendiera de un hilo mantener el mínimo de cuatro miembros para alcanzar el quórum necesario para sesionar, el actual Pleno del JNE, por mayoría viene resolviendo en evidente violación del principio de conservación del voto que respetó en elecciones anteriores.
Lo grave es que incluso uno de sus integrantes, Rodríguez Vélez, reelegido, representante de los decanos de las facultades de Derecho de la universidades privadas, ha cambiado el sentido de sus votos anteriores.
Anular centenares de votos válidamente emitidos en una mesa de sufragio, a consecuencia de un error formal, evidente, como el de sumar como votos en blanco el número de cédulas electorales no utilizadas, que figuran, además, señaladas en la celda correspondiente del acta de sufragio, resulta un atentado a la voluntad popular. También lo es anular la votación de la mesa por error al sumar los votos emitidos.
El 2016, el JNE calibró esos errores y salvó la votación en diversas mesas. En este proceso el JNE no calibra ni aprecia con criterio de justicia y respeto al principio de conservación del voto los evidentes errores materiales y viene anulando tales votaciones, en su mayoría favorables -¿casualidad?- a Fuerza Popular.
Ante ese cambio de criterio, surge la necesidad de revisar las listas de electores en mesa. Con ello se determinará cuántos electores votaron. También se podrá determinar si hubo suplantación, si votaron personas fallecidas o menores de edad, como se ha denunciado en las últimas dos semanas.
Yerran los tres miembros del Pleno del JNE si dejan de advertir que ésta no solo es la prueba de fuego del Sistema Electoral, también lo es la del sistema democrático y del futuro del país.

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