En las exposiciones de los candidatos en medios de comunicación, poco o nada se dice a la forma como piensan abordar la pandemia del covid y sus distintas cepas. Parece que piensan que el problema acabará antes de la asunción del mando y que no es relevante para la campaña.

Mundialmente, el covid no desaparecerá en el corto plazo y que la difundida “inmunidad de rebaño” se ha convertido en quimera. En el caso peruano viviremos una singularidad, el gobierno de transición tendrá manejo solo hasta el 6 de junio próximo, cuando se realice la segunda vuelta electoral. De allí en adelante, las comisiones de transferencia lo abordarán y el margen de manejo será limitadísimo, no descartándose en una partida antes de tiempo, como el caso argentino de Raúl Alfonsín en 1989, porque se ha configurado un escenario de insostenibilidad.

El horizonte de gestión del actual ministro de Salud, Óscar Ugarte, es de menos de tres meses, tiempo insuficiente para que tome alguna acción estructurada, más aún cuando no hay voluntad de trabajo conjunto con actores extragubernamentales.

Los aspirantes a ser gobernantes, tienen que tener claro de lo que disponen en el sector salud para que exista una atención continua, sin las vergonzosas carencias actuales. Dos son las variables de manejo: disponibilidad de recursos y apoyo presupuestal permanente, ambas tienen que estar perfectamente coordinadas.

En la disponibilidad de recursos, me refiero a una programación planificada de personal asistencial, infraestructura hospitalaria, test de pruebas, suministro de oxígeno, material médico y fármacos; pero no solo pensado en el covid sino en la atención de otras enfermedades, hoy postergada y que tienen un correlato de un número de fallecimientos que duplica a los de la pandemia.

Los ofrecimientos mágicos de conformación de equipos de contención, seguimiento de los infectados, aplicación de tecnología para identificación oportuna, etc., es voluntarismo puro. La congestión no permite mayores acciones. Para muestra un botón: el resultado de las pruebas moleculares centralizado en el Instituto Nacional de Salud demora por lo menos 5 días; en el ínterin, con la celeridad de afectación de la nueva cepa, tendremos muchos contagios y muertos en el camino.