Mi artículo de la semana pasada se refirió al abuso de poder de parte del gobierno al remover a un embajador de carrera que recién había iniciado el 1 de abril de 2019 su función como representante peruano ante la OEA, Washington DC, Estados Unidos de América, para enviarlo a ocupar el cargo que se encontraba vacante desde inicios de este año, antes de la pandemia, en nuestra embajada en Bolivia. Todo ello para hacerle espacio al ex PCM Zeballos.

Tremendo barullo armó Palacio de Gobierno, con el mismísimo M. Vizcarra a la cabeza, secundado por el canciller López, por una frase que deslicé el mismo martes y que aludía –inconvenientemente, porque sirvió de excusa para que gobierno e hipócritas y reales discriminadores salieran a proferir todo tipo de insultos contra mí, desde mi edad, contextura, apariencia y por supuesto opción política, etc.- a los rasgos andinos y lugar en el que había hecho su trabajo político (alcalde y congresista) el nombrado con fórceps a la OEA, buscando no descalificarlo sino afirmar la conveniencia de que hubiera sido enviado a ocupar la plaza vacante en Bolivia, ahorrando así interrumpir una gestión diplomática multilateral e importantes recursos públicos por traslados.

Ni el barullo ni las amenazas de sanción por dos congresistas que adhieren a movimientos pro aborto y que ufanas se suben al coche para buscar neutralizarme, lo que en modo alguno me amilana, o de congresistas supuestamente éticos pero que son accionistas de empresas deudoras a la Sunat y receptoras de fondos millonarios de Reactiva Perú (habrá que recordarles el Art. 92 de la Constitución), han podido, sin embargo, evitar conocer que en Cancillería se cuecen habas, muchas y hasta añejas.

No solo se ha conocido que ya el mismo domingo 30 de agosto, apenas a 3 días de publicarse la resolución de su nombramiento, el flamante “embajador” Zeballos ya había salido cual alma que persigue el diablo hacia Estados Unidos y, según ha trascendido, usando un vuelo humanitario.

También se ha conocido que el embajador de carrera desplazado y sacado del puesto en la OEA en menos de 3 días, peor que ocupante precario, estaba, con razón o sin ella, metido en tremendo affaire conspirativo contra un embajador peruano también de carrera, sancionado al parecer injustamente hace dos años.

Añadido esto al inexplicable apoyo al gobierno cubano para que acceda a importante posición en el órgano de derechos humanos de la ONU, es claro que hoy en Torre Tagle hay más que riesgo de contraer Covid.