Es alguien sin sueños, sin ideales, sin porvenir, es quien está enfermo el optimismo, y donde no hay ganas de luchar ni perseverar en el esfuerzo. Cuando no hay esperanza, la desesperanza ocupa su lugar. Entonces el espíritu derrotista se apodera de la persona y sobreviene el fracaso.

Los estudiosos de la psicología y educación establecen que para empezar a forjar la personalidad de un niño es importante que este desarrolle un alto concepto de sí mismo, es decir, que tenga una autoestima elevada y fortalecida que lo lleve a definir su personalidad, atendiendo de lo que él perciba de su entorno será determinante para su evolución como persona. Por ello, la familia, el entorno social más próximo debe ayudar a que el niño logre tener confianza en sí mismo para que pueda defenderse ante los avatares de la vida y no sentirse impotente ante la misma.

Es importante que el niño se sienta satisfecho de sí mismo, porque cuando estos tienen éxito, confían plenamente en sus capacidades, no fabrique una personalidad dependiente, frecuentemente los padres caen en el error de facilitarle todas las cosas a los hijos, es decir, prefieren hacerlo ellos mismos antes que permitir que los pequeños lo hagan.

Haga que se sienta fuerte, si al niño lo tratamos con respeto y firmeza, se sentirá bien y seguro de sí mismo y con capacidad para ayudar a su prójimo. No pretenda que su hijo sea perfecto, sino sencillo, humilde, para no formar una personalidad soberbia y egoísta. No lo oiga escúchelo, si el niño cree en él mismo, no habrá ningún obstáculo para el desarrollo de su personalidad y asi aprenderá a escuchar a los demás. Aplauda sus logros, los padres tienen la gran posibilidad de desarrollar la personalidad de sus hijos, empleando acciones tan simples, como una palmadita en la espalda, una caricia en la cabeza, un guiño, una sonrisa. La importancia del hogar, la formación psicológica de un niño tiene como basamento dos pilares, la escuela y un hogar feliz. Hágalo sentirse orgulloso de lo que hace, uno de los grandes aportes de los padres para la formación de la personalidad de los hijos es hacer que se sientan orgullosos de lo que hagan. Preparándolo para tener éxito. No lo compare con otras personas, hay que valorar a los hijos por lo que son, no por lo que los padres quisieron ser. Evite que sea egoísta, se dan muchos casos en que los niños se rehúsan a compartir sus juguetes con otros, incluso llegan hasta los golpes para defender sus propiedades. Hay que estimular a los hijos, ¡tú puedes hijo mío! El niño aprenderá más en la medida que él mismo vaya resolviendo sus problemas. En su cumpleaños regalarle a los hijos un libro, es importante para que desarrolle sentir alegría por aprender cosas nuevas. Enséñele a aceptar a los demás, aprendiendo aceptarse a sí mismo y explicándole que existen otras personas que aprenden más y otras menos, hacerlos comprender que los niños tienen limitaciones y por esos motivos no se les va a discriminar. No los haga sentir tontos a sus hijos, ayúdelos a que se quieran, no los humille.

Las experiencias son vitales, es básico para la formación de la personalidad de los hijos que ellos vayan acumulando experiencias, que le van a servir resolver sus obstáculos de acuerdo a su desarrollo. Evite crearle sentimientos de culpa, si su hijo se siente útil, tendrá mayores posibilidades de tener una gran personalidad, aliente su aprendizaje progresivo. Es muy valioso que su hijo se sienta importante, debe ser consciente de sus posibilidades, debiendo gratificarlo con el ejemplo. Los padres debemos continuar dando a nuestros hijos la educación que creemos deben recibir y seguir ofreciéndoles, día a día, el mejor ejemplo posible, y así siempre anidará en su mundo interior la esperanza de seguir caminando y construyendo en la vida sus proyectos. ¡Que Dios los bendiga!