¿Quién fue Hugo Blanco?

¿Quién fue Hugo Blanco?

Es necesario que nuestros niños sepan quién fue Hugo Blanco Galdós (HB) que, como Abimael Guzmán Reinoso, a pesar de lo que hicieron al Perú, mi profundo sentir cristiano es que descansen en paz. Centremos, entonces, la identidad pública exacta de este cusqueño que acaba de fallecer en Suecia, a los 88 años. HB no fue un combatiente o beligerante sino, en cambio, un guerrillero, que es distinto, y siendo así, la diferencia con Guzmán es que éste fue un terrorista.

Guerrillero y terrorista, aunque no son lo mismo y a menudo suele confundírselos -el primero busca transformar el Estado y el segundo destruirlo para instaurar otro-, y no obstante que la línea que los separa es realmente muy pequeña, tienen en común hallarse en acto marginal al derecho y actúan en contra del Estado. Pero ¿por qué HB no fue beligerante? Pues porque ninguno de los actos armados que realizó tuvo reconocimiento nacional o internacional ni produjo consecuencias con amparo jurídico, sencillamente porque se ejecutaron en contra de las reglas convencionales.

El caso de HB no fue el de Daniel Ortega, por ejemplo, que integró el grupo sandinista de Nicaragua, que sí fue reconocido como grupo beligerante por el entonces Pacto Andino -hoy Comunidad Andina- en 1979. Debo recordar que los GB son aquellos alzados en armas que por sus actos dan forma a un conflicto armado no internacional también llamado guerra civil; además, dominan una porción del territorio del Estado, tienen un jefe conocido, usan uniforme, distintivos y tienen apoyo de un sector del pueblo. Nada de eso hubo en el Perú por lo que HB, y como él, Luis de la Puente Uceda, fundador del Movimiento de Izquierda Revolucionaria – MIR, que murió abatido por las Fuerzas Armadas en 1965, jamás fue un rebelde o combatiente propio más bien de una guerra civil que, repito, jamás tuvimos.

HB asaltó una comisaría y asesinó a un policía sanguinariamente al perforarle el cráneo y este hecho objetivo sucedió pues existe un expediente penal y nunca fue calificado de beligerante, dado que jamás hubo combate, propio del conflicto armado, sino de un acto punitivo totalmente marginal a las leyes del Estado peruano. HB fue condenado y luego, por el ruido internacional del comunismo de los años 60, fue excarcelado y deportado.

Retornó al país a fines de los 70, fue asambleísta de la Constitución de 1979, enseguida elegido diputado y senador en los 80 hasta el cierre del Congreso por el autogolpe de Fujimori en 1992. No debió ser condenado por ser comunista, sino porque se valió de las armas y del método violento para conseguir justicia. Tampoco fue un insurgente porque los gobiernos contra los que conspiró fueron legítimos y constitucionales, es decir, los que presidían el Estado no eran usurpadores. HB, en síntesis, fue un delincuente guerrillero andando por las montañas como otros de la región, porfiado en ser visto como luchador social, que tampoco fue.

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