¿Quiénes marchan?

¿Quiénes marchan?

A pocos días de enterarnos que Pedro Castillo pasaría a competir en la segunda vuelta para la presidencia de la república, iniciaron las marchas para crear conciencia de lo que se vendría ante una eventual presidencia de Pedro Castillo, un sindicalista básico, sin más discurso que el de un pobre campesino que llega al poder, representando al partido de izquierda Perú Libre.
Los que ya tenemos algunos años, y hemos visto pasar mucha agua bajo el puente, sabemos que la retórica del provinciano pobre, lustrabotas, agricultor, maestro rural, etc., NO aporta al desarrollo y avance del país. Aporta a los egos de aquellos que se sienten con derecho por haber sufrido determinadas condiciones sociales que el Estado aún no ha podido resolver, y que por supuesto, debe resolver, pues es derecho de todo peruano disfrutar de paz, salud, educación, trabajo, igualdad de oportunidades y desarrollo.
Pero, un administrador del Estado sin ninguna preparación sobre cómo funciona el sector público, sin conocimiento de la macro economía, de las implicancias e importancia de las relaciones internacionales, sin un equipo técnico competente, con experiencia, sobresaliente, que pueda de alguna manera minimizar las carencias del líder (el presidente), ¿podrá hacer que la población se sienta segura y tranquila sobre el futuro de sus vidas, las de sus hijos y nietos? La respuesta es obvia: de ninguna manera.
Los peruanos estamos aterrados. Aterrados de saber que luego de una pandemia global que trae escasez y retraso de todo tipo, estamos en manos de un presidente sin recursos para crear riqueza, desarrollo y sobre todo de inseminar un granito de esperanza para los tiempos que se avecinan.
La pregunta es entonces, ¿quiénes marchan? En mi humilde opinión, marchamos aquellos que no nos dejamos manipular emocionalmente con la historia triste de la víctima, porque sabemos que todos somos víctimas de alguna circunstancia, y no es patrimonio únicamente de los pobres, ni de los provincianos, ni de determinados grupos étnicos. Los que marchamos sabemos que lo que uno no tiene, no puede entregarlo. Por lo tanto, la falta de recursos de un mediocre Pedro Castillo no podrá entregar más que mediocridad a nuestro país. Sin valores éticos ni morales. No podemos pedir excelencia, liderazgo, visión ganadora, orgullo nacional, a alguien que, en cada uno de sus discursos, no hace más que describirse como un rezagado de la sociedad en la que vivimos, como un maltratado e incomprendido. ¡Es una víctima!, y una víctima no está en capacidad de proteger y defender a otros.
Marchamos en gran número las mujeres (la mayoría de las marchas han sido convocadas en sus inicios por grupos de mujeres), los jubilados, los que creamos riqueza para que otros peruanos puedan cumplir sus sueños, aquellos que creemos que las cosas pueden y deben cambiar, los que hemos vivido las peores épocas: socialismo, estatismo, hiperinflación, terrorismo, y por eso no queremos retroceder lo que tanto nos ha costado. La nueva generación no ve peligro, pues no lo conoce.
Los grandes ausentes son los jóvenes, aquellos que marcharon para sacar a Merino porque no los representaba, pero pareciera que se sienten tranquilos y representados por el incapaz, pusilánime, y mediocre inquilino de palacio de gobierno. Ojalá recapaciten.
Mientras tanto a reflexionar. ¿Quiénes marchan? Si eres de los que piensan que merecemos lo mejor para el Perú, ¡¡Marcha!!
Pd.: ¿ya saben dónde está la Vero?