Columnista - Rafael Romero

Instituto Ciudadanos de Valor y Cefas

Rafael Romero

15 sep. 2019 01:40 am
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Es una verdad de Perogrullo que la élite política y empresarial está harto cuestionada. Encima el presidente Martín Vizcarra ha demostrado falta de liderazgo y de gestión, como también un enorme techo de vidrio que lo paraliza como timonel de la nación.

Además los enfrentamientos entre los poderes públicos se manifiestan con un Ejecutivo que le pone una espada de Damocles directo a la cabeza del Parlamento, y –de otro lado- el Legislativo juega a mantenerse hasta el 2021, amén del caos que reina en las bancadas congresales y ante sus numerosos integrantes denunciados por faltas éticas, cuando no por la comisión de supuestos delitos. En medio de esto los partidos políticos se fragmentan cada vez más, no hay nuevos dirigentes y casi en todos ellos reina la ambición por llegar a los cargos del Estado sabe Dios con qué fines protervos. Al parecer no hay para el país una salida firme y segura que nos lleve a un futuro mejor.

No obstante, los peruanos de buena fe y de mejores intenciones tienen que buscar una alternativa más estable y duradera frente a la corrupción y el desorden. La solución está en la inmensa mayoría de compatriotas que merece contar con una nueva generación de políticos y empresarios. En esta línea de reflexión, resulta positiva la noticia que da cuenta de una alianza concretada entre dos instituciones dirigidas por personas decentes y probas como los que integran el Instituto Ciudadanos de Valor (ICV) y Cefas Perú (Centro de Entrenamiento de Líderes).

De esta manera todos debemos centrarnos en lo importante que es para el país formar y capacitar líderes sociales que tomen la iniciativa con otra mística y unción para fundar, edificar y replantear un nuevo Perú. Esta es la visión del ICV y de Cefas para erigir un país con un futuro promisorio y bendecido para todos los peruanos. La noticia es optimista y debería contagiar a más personas con el objetivo de que se sumen a una tarea de reconciliación nacional, la cual no significa de ninguna manera permitir la impunidad.

Esto implica evitar la fragmentación y la división porque ahora los peruanos están muy divididos a partir de los consabidos y mediocres “antis”. Entonces es la hora de deponer intereses particulares a fin de buscar y hacer coincidir a más peruanos en torno a los objetivos nacionales más importantes, evitando la confrontación estéril que debilita a cualquier sociedad y de eso se valen mafias del tipo Odebrecht para depredar los recursos públicos. Pero esa reconciliación y unidad nacionales se debe lograr sobre la base de los valores morales y la integridad. Por eso, adelante Instituto Ciudadanos de Valor y Cefas, viento en popa en esta travesía para descubrir una tierra nueva para los peruanos y sus generaciones venideras.

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