Raúl Mendoza

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PUNTO APARTE

Acerca de Raúl Mendoza:



Cuál es tu droga

Ortega nos insinuaba sobre esa tendencia al perpetuo estado de embriaguez. Algún explorador de libros pensará en la “soma”, esa sustancia que en “Un mundo feliz”, de Huxley, nos conduce a una sensual placidez. “La droga es mala”, desde luego que sí y fui uno de tantos que la eludieron sin vuelta desde la adolescencia. Me refiero a esas sustancias ilícitas que generan dependencia y daños irreversibles. Muchos que vi, tocaron la cárcel, la locura o la muerte por fumar, hincar o inhalar. Así que no nos referiremos a esas drogas autodestructivas sino a esas buenas que solemos ignorar.

Cuando la vida no te completa, una droga dejaste ir o no la ves. Puede ser la realización de un sueño, una disciplina, un arte, una cercanía. Muchas drogas modernas se contienen en pequeños aparatos que nos comunican con los demás. Las prioridades cambian según cada etapa de la vida. Las drogas de los veinte pueden a los treinta mudar y a los cuarenta ya no ser más ¿Cómo saber cuál es nuestra droga? Simplemente habría que hacernos una pregunta: ¿Qué es aquello de lo que no podemos prescindir? En un autoanálisis sincero quizás el amor romántico tenga mayor valor que la vida sexual o viceversa. Quizás descubramos que no nos llama, en realidad, escribir novelas y, por tanto, la vocación de escritor que fraguamos no era la pasión sino la necesidad de un reconocimiento que nunca nos atrevimos a reconocer. Probablemente mezclar ajos y pimientos sin mayor aspiración, pero con absoluta pasión, sea nuestra droga y no la literatura que nos inventamos para dejarle una huella al tiempo… al tiempo en que no vamos a estar.

En ocasiones una persona, una amistad, un amor, aparecen como insustituibles en su presencia pretendidamente inmortal. Puede ser un curso de actuación o la disciplina del hierro en un gimnasio o un juego que no nos quiere soltar. Esas drogas son irremplazables. Cuando nos privan de ellas queda un hoyo, una sombra, un lugar. Hay drogas que son cotidianas, pero que llegan a aburrir; las redes sociales es una de ellas. Lo que fuera, variamos en el concepto de aquello que hoy nos ata, que nos provee de felicidad, que nos place con prioridad; sea una fe, un juego, un amor, una actividad o el hábito de una vida familiar. Si no tienes esa droga, búscate una. Nadie vive al margen de la embriaguez.



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