Raúl Mendoza

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PUNTO APARTE

Acerca de Raúl Mendoza:



Guía de caminos

Nicolás II, el último Romanov, aceró su autocracia cuando le decían la ablande. Las multitudes poblaban las plazas, eran masacradas. Cuando le dijeron que guerrear a Japón era el suicidio dinástico, hizo la guerra. Rasputín vio que ir a la Primera Guerra era un error para Rusia, igual lo hizo. La Corte no veía del jardín para atrás. Contra consejos fue al frente en medio de las derrotas y contra consejos no fugó con su familia a Londres.

Decía la Zarina que los “ruidosos” eran pandillas de descontentos. La familia fue detenida en la casa del Zar (ya había abdicado). Sin decisión, en su primera prisión, nada hizo por agenciarse de la voluntad de guardias flexibles y nada pudo luego cuando el rigor vigilante se acentuó. “Siempre todo va a estar bien”. Fueron llevados a Tobolsk y a Ekaterimburgo. Fueron fusilados. Nunca o algunas pocas veces hemos sido testigos de una sucesión brutal de decisiones desastrosas. Hombre sin carácter, dado a llevarse por el último mal consejero antes de procesar y decidir, Nicolás y su familia pagaron lo que es no tener el consejo ideal, sino el de aquel obsesionado por el dogma o la ambición.

Leyendo un libro sobre coachs, aunque fuera del tiempo y contexto de la historia relatada, cuán importante es la buena guía detrás, la interdisciplinaria, la estratégica, la técnica y la psicológica. Hay metodologías y certificaciones para consejerías, pensando en que así como el Zar con relación a un gobierno grande, muchos estamos tentados en la vida individual a seguir nuestros pasos a ciegas. Aún en el ámbito del deporte, el coaching o la consejería es útil y tanto lo es en varios menesteres que llegará el día en que contemos con un pool (para el que pueda pagar) que nos oriente por la mejor vía profesional, política, personal, psicológica, laboral… Si el coach reúne un conocimiento global y la sabiduría para guiar por bien, serán imprescindibles. A veces es un profesional, a veces un amigo, a veces una mujer (o un hombre, según el caso). Dice la leyenda que Michelle Obama se encontraba con su esposo Presidente en un restaurante. Ella señaló al jefe de mozos y susurró: “Él fue mi novio mucho antes que tú”. Él replicó: “Si te hubieras casado con él, ahora serías la mujer de un jefe de mozos”. Ella, duplicó: “Si me hubiera casado con él, él sería el Presidente”.



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